Decálogo de las pantallas audiovisuales y los menores

bi-menores-adolescentes-pantallas

El portal Web de Telefónica www.dialogando.com.es (que proviene del anterior proyecto de Familia Digital) se ha hecho eco de las conclusiones de la jornada “Las reglas del juego: infancia, adolescencia y pantallas” (organizada por el OCTA y que contó con el soporte del TAC y la Fundación Aprender a Mirar), destacando el Decálogo de las pantallas audiovisuales y los menores:

1. Las pantallas audiovisuales se han convertido en un instrumento básico para la comunicación entre los seres humanos.

2.Las pantallas audiovisuales deben colaborar en el desarrollo de las capacidades de crecimiento personal, social y cívico de los seres humanos.

3.Las pantallas audiovisuales deberían indicarnos siempre cuál es el tiempo sostenible, saludable e idóneo para cada uso, y así favorecer la implementación de los procesos cognitivos que, dadas sus propias características (por la propia aparición de dichas tecnologías), afectan al cerebro de las personas y al conjunto de la sociedad.

4.Las actividades relacionadas con la “edu-comunicación” o con la alfabetización mediática e informacional (Information and media literacy), que son fundamentales para desenvolverse en la sociedad del conocimiento, deben ser coordinadas a través de la colaboración entre la administración pública y las organizaciones de la sociedad civil.

5.En el proceso de educación de la infancia y la adolescencia y en lo que se refiere a la formación/información, entre otros aspectos, es necesario incluir, armónica y científicamente, los procesos teórico-prácticos que incorporan a las pantallas audiovisuales, de manera que se pueda garantizar el buen vivir de las generaciones futuras y hacerles conscientes de la necesidad de un consumo responsable (uso y deshecho del material electrónico, embalajes, energía, etc.) y la necesidad de la disminución del Cambio Climático.

6.El ocio responsable, el entretenimiento y el juego, en sentido amplio, a través del uso “ecológico” (no abuso) de las pantallas audiovisuales, debe encaminarse hacia la realización de un ser humano crítico, creativo, con un desarrollo físico e intelectual equilibrado y con conciencia cívica en un planeta de recursos limitados.

7.La creatividad y la conciencia social de los seres humanos, tan necesaria para su desarrollo y supervivencia, puede ser auspiciada mediante un uso responsable y crítico de las pantallas audiovisuales y debe ser fomentada, gracias a la confección, programación y difusión de unos contenidos “éticos” en las mismas.

8.La responsabilidad de la utilización creativa, dinámica y aleccionadora de las pantallas audiovisuales, basada en los valores morales “universales” (arquetípicos, contenidos “éticos” antes mencionados) aceptados por el conjunto de la sociedad, recae no sólo en la familia, en la escuela, en el trabajo, en la “calle”, sino también en los productores de contenidos y, en general, en toda la sociedad.

9.La tecnoadicción es una nueva realidad que afecta compulsivamente a las nuevas generaciones, por lo que es especialmente necesario, ante los avances de la neurociencia, informar a todos los educadores de los beneficios y de los riesgos que puede comportar el exceso de tecnología en nuestras vidas.

10.Todas estas sugerencias anteriores pretenden conseguir un objetivo fundamental: que las pantallas audiovisuales que nos rodean, se conviertan en manos de la infancia y la adolescencia – futuros adultos y adultas – en herramientas básicas en la tarea de construcción de un mundo más justo, más solidario y más armónico.


Este artículo se publicó en Internet. Añadir el enlace a tus favoritos.