¿A qué juegan nuestros hijos?

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Una de las principales preocupaciones de los padres es saber cómo pasan sus hijos los ratos de ocio. En este contexto, los videojuegos se han erigido como una de las formas de entretenimiento más comunes entre los pequeños y adolescentes.
Dada su importancia, hemos realizado un estudio –con una muestra de 100 alumnos– para conocer los hábitos de consumo de estudiantes entre los diez y los doce años. Estas son las principales conclusiones que hemos extraído:

¿A qué juegan?

Uno de los datos que más nos ha llamado la atención es que el 37% de los encuestados reconoce que juegan a GTA 5, Assassins Creed Unity o Syndicate y Call of Duty. Estos tres juegos (cuyas críticas podéis consultar en la web de Contraste) son un referente de violencia, brutalidad, sexo, lenguaje soez y discriminación. Por este motivo, es significativo el alto porcentaje, pero lo es más que prácticamente la mitad de los encuestados reconozcan que sus padres no controlan a qué juegan –ya sea por desconocimiento o por desinterés–. Hoy en día no es difícil saber un mínimo sobre los contenidos de los videojuegos de moda. Nuestra app Contraste, la página web de Contraste u otras especializadas, vídeos de youtube y el código PEGI nos pueden servir para ilustrarnos.

¿Cuánto juegan?

No podemos engañarnos. Los niños juegan a la consola y mucho. La mayor parte de los encuestados manifiestan que lo hacen entre diez y quince horas semanales, repartidas a lo largo de los siete días de la semana. Sin pretender sacar conclusiones a la ligera, al dividir las horas de juego, necesariamente deben dedicarle, al menos, una hora diaria. Y si a los desplazamientos, los deberes y otras actividades sumamos una hora de juego, queda muy poco rato para la lectura, para conversar en familia o simplemente para disfrutar con otro tipo de juguetes o hobbies.

¿Con quién juegan?

La fórmula online es, sin duda, una tendencia creciente entre el público más joven. El 52% afirma que participa en opciones competitivas y cooperativas con juadores que no conoce. Algunos, además, consiguen un grupo estable con el que participar en las distintas raids o partidas multijugador. No podemos olvidarnos de los riesgos que esto conlleva. En algunos juegos, el componente online se limita a partidas cortas en las que no cooperamos ni entablamos relación con otros jugadores. Sin embargo, muchas veces, nos exige crear clanes o grupos con los que interactuar.

¿Dónde juegan?

Otro de los temas que causa un gran desconcierto es saber porqué los niños no deben tener una consola en su habitación. Los menores cada vez tienen más elementos con los que distraerse: que si el smartphone y la partida a medias de Clash of Clans; que si la 3DS y el campeonato del Mario Kart, etc. Lo cierto es que, con tantas oportunidades de ocio audiovisual, resulta imprescindible supervisar el trabajo de los más pequeños. No podemos olvidar que son niños y la tentación para distraerse está ahí.
Del mismo modo, cuando quieran jugar con la consola, el tiempo y momento que estimemos oportuno, es mejor que lo hagan en lugares comunes de la casa. No tenemos por qué estar con ellos continuamente, pero sí es bueno que sepan que nos interesamos.

¿Qué ofrecen los videojuegos?

Sorprende ver cómo una gran mayoría de los encuestados saben qué juegos no son adecuados y por qué no lo son. Reconocen que algunos títulos son violentos, que potencian la agresividad, que son sexistas o que inducen al racismo. Si ellos mismos se dan cuenta de esto, quizá son nuestra mejor vía de información.
Los videojuegos pueden ser una herramienta para los padres, tanto de ocio como de aprendizaje. No es coherente educar en valores y que luego, en su tiempo de ocio y aunque sea de forma virtual, visiten prostíbulos, asesinen niños a sangre fría o puedan drogarse en títulos como GTA.
Los resultados corroboran, una vez más, que la educación ha de ser una tarea conjunta entre la familia y la escuela. Educar en valores positivos no es fácil. Por ello, debemos estar atentos y al día sobre las tendencias tecnológicas y sus contenidos. Desde estas líneas queremos ofreceros la información necesaria para conocer el entorno y poder, de esta forma, escoger con criterio a los compañeros de juego de nuestros hijos.