Pride
Títol original
Pride
Gènere
,
Any de producció
2014
Públic
Valoració
Llenguatge
Durada
120'
Data d'estrena
20/03/2015
País

Pride

2 / 6
Humor 2/5
Acció 3/5
Violència 1/5
Sexe 1/5

Pride cuenta de un modo simpático y desenfadado un curioso hecho real que permanecía en el olvido y desconocido para casi todo el mundo, excepto para sus protagonistas. Es extraño que el cine hubiese dejado escapar hasta ahora este sugerente argumento. El apoyo del LGSM (Lesbian and gays support the Miners), un grupo de homosexuales en auxilio económico de los mineros en huelga ofrecía a priori varios temas rentables para el cine. Por un lado, la posibilidad de un nuevo ajuste de cuentas a la política conservadora de Thatcher, uno de los argumentos recurrentes en el cine social inglés de los últimos años. Por otro lado, un recuerdo a los primeros “combatientes” en la lucha por el reconocimiento social de los homosexuales. Y como guinda, el choque de dos mundos, en principio tan opuestos, como los homosexuales londinenses y los rudos mineros galeses, ofrecía una amplia gama de oportunidades para la comedia.

Creo que la película desperdicia gran parte de ese material inicial tan prometedor. Supongo que el afán por ofrecer una comedia amable y simpática, sin acritud, apta para todo tipo de públicos, y el interés por demostrar que tiene que ser fácil la aceptación de los diferentes, le lleva a limar tal cantidad de aristas que acaba descafeinando hasta el humor en el que se apoya. El punto fuerte del film, por ejemplo, que se supone tenía que estar en el choque inicial de gays y mineros pierde el fuelle enseguida, ya que los que les aceptan lo hacen inmediatamente y los que les rechazan también. Todo el mundo toma posiciones rápidamente. Este planteamiento no solo resulta algo maniqueo sino que, como decía, elimina el humor que se esperaba de ese coctel social.

El guión se ajusta a los hechos acaecidos a lo largo de doce meses. Se convierte, entonces, en una especie de crónica de acontecimientos que afecta negativamente a su ritmo. No encontramos puntos de inflexión, y la historia no conduce a un clímax final, sino que avanza a base de “momentos intensos” con los que se busca la emoción constante, pero acaban agotando al espectador. Hay discursos emotivos desde el principio, sensibles alianzas constantes y hasta un canto a capella en medio del film, metido con calzador, que si hubiese sido en otro momento, sería digno de figurar en las enciclopedias de cine.

Lo más cuidado, también es lógico, han sido los personajes principales. La descripción de los homosexuales es más sutil que la de los mineros, no obstante, todos en general están bastante bien diseñados y muy bien interpretados. Más caricaturizados resultan los enemigos; los que se oponen a la ayuda de los gays o los policías, convertidos en simples estereotipos de los malos de la película.

La ambientación ochentera, el vestuario y la música contribuyen a dar a este film el tono nostálgico y reivindicativo que se ha pretendido.

Firma: Esther Rodríguez


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