Conexión permanente

En los últimos años, entre los menores, ha crecido el uso de los dispositivos móviles conectados a internet, tal y como demuestran los datos del reciente estudio de Protégeles: Menores de edad y conectividad móvil en España: Tablets y smartphones. Este informe, presentado con motivo del III Congreso nacional joven y en red, pone de manifiesto que España es el país europeo con una mayor penetración de teléfonos inteligentes. Asimismo, éste revela que las edades de iniciación son cada vez más tempranas. Niños de 2, 3 y 4 años están accediendo ya a la red a través de los smartphones de sus padres y de las tablets.

En este nuevo contexto, los padres y tutores deben aprovechar la oportunidad que se les brinda, dado que los niños, a diferencia de los adolescentes, por lo general, interactúan más con los padres y se muestran más receptivos a los consejos y recomendaciones de los mayores. Precisamente, es en estas edades cuando pueden asumirse hábitos y buenas conductas de uso responsable, pero resulta clave la implicación por parte de padres y educadores.

En el estudio, también se destaca el cambio generacional que se está dando en la denominada brecha digital, que hasta ahora sólo se daba entre adolescentes y aquellos progenitores que desconocían el uso de este tipo de tecnología. Ahora, cada vez son más los padres que sí la conocen y que pueden ayudar a los hijos a que aprovechen sus posibilidades.

También hay que remarcar dos factores importantes. Por un lado, que el acceso de los menores a internet se da sobre todo mediante dispositivos móviles, cuando hace unos años era a través del ordenador personal. Esto da lugar a una conectividad permanente y a una mayor dificultad de control o supervisión paterna. Además, las herramientas de control parental todavía se están adaptando a este nuevo escenario.

Por otro lado, la irrupción de aplicaciones de mensajería instantánea como Whatsapp se ha convertido en el principal atractivo de los móviles –en detrimento de las redes sociales clásicas– ya que ofrecen las mismas funcionalidades, pero sin estar sometidas a una estricta regulación. En este sentido, cada vez es más necesario que alguna normativa regule las aplicaciones y los datos personales a los que se accede a través de ellas y obligue a informar claramente sobre esta realidad.

Sin embargo, las conclusiones del estudio ponen de manifiesto que los adolescentes cada vez son más conscientes de la importancia de su privacidad. El 71% asegura estar preocupado por los riesgos de internet, y el 40% reconoce haber borrado aplicaciones porque tenían acceso a sus datos personales.