Una aventura colosal

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La crítica del principiante

El juego está protagonizado por un niño que despierta en un nido en medio de un lúgubre valle. Junto a él encontramos encadenado a Trico, una bestia medio ave, medio gato. Juntos deberán escapar de ese inhóspito lugar a lo largo de una aventura única.

Pero lo mejor del juego no son ni sus gráficas ni sus mecánicas jugables, sino la amistad que se forja entre el joven y la criatura. Desde el primer minuto, estamos ante uno de esos juegos que desprenden un aroma único. Ni hay odio ni violencia ni rencor. Aquí brilla la amistad, la cooperación y el amor. Un amor entre el joven y el monstruo que nos hará emocionar.

Puzles y plataformas

¿Y cómo se plasma tan extraña temática en un juego? Pues estamos ante un plataformas con puzles. Recuerda mucho a aquellas aventuras de PS2 en las que no todo era acción directa. Cada escenario resulta ser un rompecabezas en el que la lógica y la habilidad son esenciales. Por un lado, porque tenemos que descubrir cuál es la ruta a seguir para llegar al siguiente escenario. Por otro, porque para conseguirlo tendremos que saber qué hacer y cómo interactuar tanto con el entorno como con Trico –y no es sencillo, porque requiere paciencia en el aprendizaje, como si fuera nuestra mascota-.

Respecto a la acción, es bastante escasa. Como somos un niño y estamos indefensos, debemos ser ingeniosos para enfrentarnos a los enemigos que aparezcan de vez en cuando. Para ello, o bien tenemos a Trico cerca, o tendremos que zafarnos como podamos. Como decimos, no hay violencia significativa.

Conclusiones:

The Last Guardian es uno de esos videojuegos únicos que recibimos con cuentagotas. Estamos artos de títulos de acción gratuita con la excusa de que es lo que vende. Este videojuego es un ejemplo de que se pueden fomentar buenos valores y resultar divertido y desafiante a partes iguales. Gran opción aunque la disfrutarán más los jóvenes y adultos. El grado de dificultad la limita a los más pequeños.