Aguas tranquilas
Título original
Still the water
Género
Año de producción
2014
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
121'
Fecha de estreno
10/04/2015

Aguas tranquilas

4 / 6
Humor 1/5
Acción 1/5
Violencia 0/5
Sexo 2/5

Naomi Kawase se sincera cuando habla sobre este film y afirma que supone una continuidad con los temas de su carrera: vida y muerte, vínculos entre la persona y la naturaleza, espacio y memoria y el ciclo de la vida que transita de una generación a otra. Todo eso late en esta película bella en su manera directa de rodar al ser humano en un cosmos que tanto le abraza como le engulle.

En este contexto, Kawase no tiene miedo a lo atávico. Ese universo ancestral lo muestra cargado de sabiduría y serenidad, también ante la muerte, que filma con una reverencia cargada de sencillez y sublimidad que pocas veces se ve en el cine. Su trascendencia es de corte panteísta y, por eso, el vínculo que crea entre vida, enfermedad y traspaso, amor, sexualidad y tierra está sujeto a la misma lógica. Una lógica que, compartida o no en su totalidad, es capaz de conectar, en muchos momentos, con aspectos profundos, existenciales e íntimos.

Esta cineasta japonesa también nutre el guión de otros argumentos de la cinematografía nipona como las relaciones entre padres e hijos (con incisos en la unidad y desunión) o los contrastes entre urbe y zona rural. Marcada por el abandono de sus progenitores al poco de nacer y los cuidados de su tía abuela, Kawase se acerca como nadie a la sensibilidad intergeneracional. Sabe mostrar sin acusar y sabe silenciar para poder escuchar mejor lo que dice su cámara.

Aguas tranquilas no esconde su tempo. Para muchos será un tempo de festivales y salas reducidas. Pero ése no es un problema de Naomi Kawase, por mucho que puedan discutirse algunas de sus decisiones de guión y dirección. Ése problema es nuestro. De nuestra mirada, normalmente alimentada de miles imágenes por segundo.

Firma: Lourdes Domingo


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