Animales nocturnos
Título original
Nocturnals animals
Género
,
Año de producción
2016
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
117'
Fecha de estreno
02/12/2016
País

Animales nocturnos

3 / 6
Humor 0/5
Acción 2/5
Violencia 3/5
Sexo 2/5

La película que dirige y escribe Tom Ford adaptando la novela de Austin Wright, Tony and Susan, es una interesante fusión de drama psicológico, thriller violento e iconoclasta y provocativa recreación del esnobismo artístico de cierta élite estadounidense. El resultado de este peligroso coctel es irregular pero irremediablemente atractivo.

El relato viaja a través de la mente de Susan del pasado al presente, del presente al pasado y de ellos a la intrigante y supuesta ficción del manuscrito de Edward. El paso de un escenario a otro se hace mediante ligaduras efectistas (golpes, sonidos, imágenes recurrentes…) no demasiado originales aunque válidas para acompañar a Susan (y al espectador) en el peregrinaje por su insatisfecho interior.

Tom Ford se mueve con agilidad contrastando tiempos y ambientes. Los saltos entre los campestres, ocres y secos paisajes de Texas y las grises, frías y sofisticadas localizaciones de Nueva York y Los Ángeles, están filmadas con una fotografía de gran calidad: nítida, aparentemente simple y cargada de simbolismo. Cuenta, además, con una banda sonora, orquestada de un modo clásico, que acentúa el suspense con un aire al Bernard Herrmann de Hitchcock.

Es precisamente el simbolismo citado, sumado a la apuesta por la intriga lo que introduce lo irregular del film. Demasiado críptico y demasiados elementos que se quedan en el aire lastran la película dando la impresión de un preciosismo distante y vacío.

El peligro de la artificiosidad se solventa gracias al calado que van obteniendo los temas de fondo que plantea: la honestidad, el prejuicio social, el drama del aborto, la confianza y, en definitiva, el valor insustituible de la verdad. Un calado que sería imposible sin la espectacular interpretación de Amy Adams, que dota al personaje de más carácter del que le da el propio guion y sigue confirmando que es una de las grandes actrices de los últimos años.

No me resisto a terminar sin mencionar lo insultante, desproporcionado, grosero, absurdo, ridículo y, en definitiva, inútil, de las bochornosas imágenes de los créditos iniciales. Como para salirse de la sala.

Firma: Esther Rodríguez


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