Annie (2014)
Título original
Annie
Género
,
Año de producción
2014
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
118'
Fecha de estreno
30/01/2015
País

Annie (2014)

3 / 6
Humor 2/5
Acción 3/5
Violencia 0/5
Sexo 0/5

La historia de Annie a todos nos es conocida. Sobre todo desde que, en los años 70, Thomas Meehan, Martin Charmin y Charles Strouse la convirtieron en musical de teatro poniendo melodía y letra a unas tiras cómicas creadas en 1924 por Harold Gray. En ellas, se narraba las peripecias de una niña huérfana en las difíciles circunstancias posteriores a la Primera Guerra Mundial, que se agravarían tras el Crack del 29. Sus aventuras y el atractivo del vestuario y de los bailes y ritmos de los años 20 facilitaron el éxito de este musical y sus continuas adaptaciones y reposiciones tanto en teatro como en cine y televisión.

De la mano del actor Will Smith en tareas de productor, se presenta ahora una nueva versión cinematográfica que actualiza la historia haciendo que se desarrolle en Nueva York y en este siglo XXI, ya ampliamente iniciado. Estas innovaciones no aportan gran cosa a lo fundamental, ni para bien ni para mal.

Annie sigue siendo una niña perspicaz, optimista, valiente, leal y muy generosa. Interpretada con solvencia por Quvenzhane Wallis, que ya tuvo una nominación al Oscar el año pasado por una joya desconocida titulada Bestias del Sur salvaje; sigue cantando, bailando y ayudando a sus amigas aunque ahora use móvil y conozca Internet. Lo mismo podemos decir de la malvada Srta. Hanningan, ahora más rubia y joven al ponerle cara y voz Cameron Díaz, o de Grace y del resto de personajes.

Pero de todos estos personajes, el que irrumpe con más fuerza y desnivela la acción es la propia ciudad de Nueva York. El glamour que siempre la rodea y el de la fama y el lujo de los que la habitan pesan demasiado en la película, lo que roba a los personajes principales demasiadas escenas (muy logradas, por otra parte), como la del Guggenheim, la del paseo tierno (con riesgo de pasar a cursi) de Annie y Will o la directamente exagerada escena final donde el skyline tras el mar parece tener mucho más protagonismo que el drama que se desarrolla en esos últimos momentos. Un desmedido interés por enriquecer y engalanar la producción provoca en el fondo una ralentización innecesaria al incluir, por ejemplo, canciones de compositores actuales, como si una película musical, no tuviera ya suficientes. Tampoco ayudan algunos detalles efectistas tan rápidos e inútiles que ni se aprecian, tales como las “visiones” de Hanningan mientras interpreta, de modo magnífico por cierto, su número de Little Girls.

Como decía anteriormente, no todos los añadidos son negativos. El papel esporádico de la funcionaria, del camarero del restaurante o la inclusión del perseverante pretendiente de Hanningan dotan a la historia de un plus de humor y de humanidad de innegable valor.

También en las canciones ha tenido que haber innovaciones para adaptar las letras a la actualidad en la que se desarrolla la acción. La colaboración de artistas del momento ha sido decisiva y se han hecho las cosas con bastante oportunidad y elegancia. Sin embargo, el público que acuda a verla doblada (en nuestro país, la casi totalidad) notará un desajuste entre los gestos de los actores al cantar y la voz de los dobladores que resulta necesariamente artificial y postizo. Pero es un problema que tiene difícil arreglo.

En definitiva, esta nueva adaptación de Annie no va a revolucionar la historia del Séptimo Arte, no obstante ofrece un más que digno entretenimiento familiar en el que, entre humor y música, se habla de generosidad, arrepentimiento, amistad y familia. No está nada mal.

Firma: Esther Rodríguez


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