Baby driver
Título original
Baby Driver
Género
,
Año de producción
2017
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
113'
Fecha de estreno
07/07/2017

Baby driver

3 / 6
Humor 2/5
Acción 5/5
Violencia 4/5
Sexo 0/5

Edgar Wright cerró una trilogía con Bienvenidos al fin del mundo (tras Zombies party y Arma fatal) que estaba cargada de autorreferencias, homenajes y reinvenciones de géneros como el terror apocalíptico, la ciencia-ficción catastrofista o la acción policial. En Scott Pilgrim contra el mundo tampoco abandonó la idea de concebir un cóctel en el que brillara su ingenio.

Esto mismo pretende con Baby driver, una película que parece que ha logrado conectar con lo que busca la crítica y el espectador. En ella, se reconocen rasgos argumentales, de personajes y de expectativas en la construcción de secuencias de los clásicos relatos de atracos. Pero también brillan recuerdos de lo que se ha hecho en el cine con un par de coches; de esos guiones convertidos en una lección nostálgica de hits musicales y de ese romanticismo de adolescentes solos en el mundo y heridos por la vida.

Con todo esto, Edgar Wright, que ha querido reconocer los consejos de Quentin Tarantino en los créditos finales del film, ha cuadrado el espacio que deja a cada acción-emoción, mientras arrastra al espectador por casi dos horas de derrapes, ruidos de motor, canciones pegadizas, disparos con piruetas de sangre coreografiadas y saltos a primeros planos de los protagonistas en algunos duelos de miradas muy del western.

En medio de todo ello discurre una historia de redención y rescate a través del primer amor, en la que priman unos valores sólidos, eso sí, en continuo contraste con la violencia que destila la pantalla. Sin duda, esa misma violencia forma parte del entretenimiento de Baby driver, en la que también se deben aceptar, si uno pretende verla, las casualidades y esquematismos propios de un guion que funciona a ritmo de gas y velocidad.

Firma:
Lourdes Domingo


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