Ben-Hur (2016)
Título original
Ben-Hur
Género
,
Año de producción
2016
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
125'
Fecha de estreno
02/09/2016
País

Ben-Hur (2016)

3 / 6
Humor 0/5
Acción 3/5
Violencia 1/5
Sexo 0/5

A partir del conocido libro de Lew Wallace que permitió a William Wyler ganar uno de sus cuatro Oscar en 1959, llega ahora un remake que tiene un ligero aire a miniserie de la RAI. Ese aire se despeja cuando Timur Bekmambetov (Abraham Lincoln: cazador de vampiros) insufla un dinamismo más cinematográfico.

En realidad, este nuevo Ben-Hur es un péplum en toda regla que también reproduce, como momento álgido, la arriesgada carrera de cuádrigas. Como en las versiones anteriores, en las que se innovó en la manera de planificar y montar, en esta ocasión también se han ideado soluciones originales.

De hecho, se utilizan las perspectivas y técnicas que se emplean para la realización televisiva de las actuales carreras de cuádrigas, la Fórmula 1. También la NASCAR ha sido una referencia, en un rodaje donde no han faltado cámaras G4 y Go-Pro, a pesar de que con ello se perciban los cambios de textura y velocidad de la imagen en el resultado final.

El guión escrito, en parte, por el autor de 12 años de esclavitud (John Ridley), transcurre por los canales del cine que se acerca al gran público como sucedía en la película protagonizada por Charlton Heston. A la vez, se actualizan ciertos aspectos de lenguaje que –entre el inglés británico y algunos vocablos bastante ex-temporáneos– dejan fuera al espectador que busca una mirada a la Historia más próxima a la que imprimió Mel Gibson en Apocalypto o La Pasión.) Eso sí, lo que no pierde fuelle ni presencia es el mensaje pacificador-religioso ni la presencia explícita de su clara inspiración cristiana.

En esta línea, tanto las ideas, como los personajes y sus motivaciones y los giros de guión precisos se despliegan con simplicidad y un efecto algo abrupto, quizá para seguir los pasos de la novela original. También la ambientación y la caracterización de personajes está tan estilizada que se percibe demasiado, aunque el esfuerzo de los actores por no pasarse de rosca consigue matizar esa impresión.

Definitivamente, esta apuesta encabezada Jack Huston, Morgan Freeman y Rodrigo Santoro no busca el riesgo. Es una pieza dirigida al gran público, que no engaña sobre lo que ofrece y que, por eso, tampoco supone una gran decepción.

Firma: Lourdes Domingo


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