Cigüeñas
Título original
Storks
Género
,
Año de producción
2016
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
89'
Fecha de estreno
30/09/2016
País

Cigüeñas

2 / 6
Humor 2/5
Acción 4/5
Violencia 1/5
Sexo 0/5

Tras las Lego Películas, Warner sigue intentando colocar un éxito de animación en el pequeño hueco que deja Disney Pixar (cuando no lo ocupa rápidamente Sony con su Hotel Transilvania).

Con esa pretensión han contratado como co-director de Cigueñas a Doug Sweetland, quien durante muchos años formó parte de algunos de los principales proyectos de Pixar. La animación, por lo tanto, es brillante, con unas texturas increíbles y un tono colorista y vivaz que por sí solo inunda la sala de optimismo.

El despliegue visual corresponde a una historia curiosa que, sin embargo, no aporta nada nuevo ni se sale del género infantil donde priman las caídas, los golpetazos y las situaciones inverosímiles. A pesar de que el guion tiene su punto de originalidad, su arranque recuerda demasiado a Parcialmente nublado, (una de las genialidades de Pixar) para perderse luego en una rápida y compleja trama que intuimos a dónde nos lleva, pero no entendemos muy bien en qué punto del camino andamos.

Nicholas Stoller, guionista y codirector, imprime a la historia un ritmo frenético, con el que es imposible aburrirse, aunque es muy irregular. Las escenas se aceleran rápidamente llegando enseguida a su punto álgido y se frenan bruscamente para insertar un momento tierno o sentimental. El espectador viaja como en una montaña rusa, lo que siempre es divertido, a la vez que no apto para cardiacos.

Ese carácter exagerado devalúa, por exceso, los innegables aciertos del film. Las formaciones de los lobos, los suspiros ante el bebé o la construcción en el tejado de los Gardner provocan la risa y la diversión las tres primeras veces. No obstante, llegado un punto resultan reiterativos e incluso molestos.

Cigüeñas se disfruta y entretiene pero, a mi juicio, tiene demasiados baches. No entiendo muy bien (o quizá prefiero no entenderlo) a qué viene, bien entrado el siglo XXI, volver al tema de las cigüeñas; ni me cuadran algunos detalles agresivos, como el golf del villano o algunas intervenciones de los lobos, en una película cuyo público potencial es el más infantil. El personaje de la paloma pelota o el del supuesto malvado Jasper no encuentran su sitio, como si después de haberlos diseñado no hubieran sabido qué hacer con ellos.

Por otro lado queda patente la necesidad de hacer caso a los niños, de disfrutar de la familia y no dejarse absorber por el trabajo. Defiende el compañerismo y el trabajo en equipo como imprescindibles para lograr cualquier objetivo, en un entorno donde todo el mundo es simpático y optimista. Lástima que todo ello esté tan pasado de revoluciones.

Firma: Esther Rodríguez


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