Cigüeñas

Análisis

Tras las Lego Películas, Warner sigue intentando colocar un éxito de animación en el pequeño hueco que deja Disney Pixar (cuando no lo ocupa rápidamente Sony con su Hotel Transilvania).

Con esa pretensión han contratado como co-director de Cigueñas a Doug Sweetland, quien durante muchos años formó parte de algunos de los principales proyectos de Pixar. La animación, por lo tanto, es brillante, con unas texturas increíbles y un tono colorista y vivaz que por sí solo inunda la sala de optimismo.

El despliegue visual corresponde a una historia curiosa que, sin embargo, no aporta nada nuevo ni se sale del género infantil donde priman las caídas, los golpetazos y las situaciones inverosímiles. A pesar de que el guion tiene su punto de originalidad, su arranque recuerda demasiado a Parcialmente nublado, (una de las genialidades de Pixar) para perderse luego en una rápida y compleja trama que intuimos a dónde nos lleva, pero no entendemos muy bien en qué punto del camino andamos.

Nicholas Stoller, guionista y codirector, imprime a la historia un ritmo frenético, con el que es imposible aburrirse, aunque es muy irregular. Las escenas se aceleran rápidamente llegando enseguida a su punto álgido y se frenan bruscamente para insertar un momento tierno o sentimental. El espectador viaja como en una montaña rusa, lo que siempre es divertido, a la vez que no apto para cardiacos.

Ese carácter exagerado devalúa, por exceso, los innegables aciertos del film. Las formaciones de los lobos, los suspiros ante el bebé o la construcción en el tejado de los Gardner provocan la risa y la diversión las tres primeras veces. No obstante, llegado un punto resultan reiterativos e incluso molestos.

Cigüeñas se disfruta y entretiene pero, a mi juicio, tiene demasiados baches. No entiendo muy bien (o quizá prefiero no entenderlo) a qué viene, bien entrado el siglo XXI, volver al tema de las cigüeñas; ni me cuadran algunos detalles agresivos, como el golf del villano o algunas intervenciones de los lobos, en una película cuyo público potencial es el más infantil. El personaje de la paloma pelota o el del supuesto malvado Jasper no encuentran su sitio, como si después de haberlos diseñado no hubieran sabido qué hacer con ellos.

Por otro lado queda patente la necesidad de hacer caso a los niños, de disfrutar de la familia y no dejarse absorber por el trabajo. Defiende el compañerismo y el trabajo en equipo como imprescindibles para lograr cualquier objetivo, en un entorno donde todo el mundo es simpático y optimista. Lástima que todo ello esté tan pasado de revoluciones.

Firma: Esther Rodríguez

ficha técnica

Director: Doug Sweetland, Nicholas Stoller

Guionistas: Nicholas Stoller

Intérpretes: -

Género: -

País: EE.UU.

Fecha estreno: 30/09/2016

Lenguaje: Coloquial

Público

+7 años

Valoración

Contenido

Humor

Acción

Violencia

Sexo

Hace 18 años que las cigüeñas dejaron de repartir niños para dedicarse solo al envío de paquetes. Pero se quedó una niña sin entregar y ha crecido entre ellas intentado buscar a sus padres. Ahora que es mayor, cursa sin querer la petición de un hermanito que hace un niño pequeño, por lo que en compañía de Junior –el mejor y más rápido mensajero– deberá superar un montón de dificultades para que el bebé llegue a su familia.

Título original: Storks

País: EE.UU.

Duración: 89'

Fecha producción: 2016

Distribuidora: Warner Bros

Color: Color

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