Cosecha amarga
Título original
Bitter harvest
Género
,
Año de producción
2017
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
113'
Fecha de estreno
16/06/2017
País

Cosecha amarga

2 / 6
Humor 0/5
Acción 3/5
Violencia 2/5
Sexo 1/5

Entre siete y diez millones de personas murieron en Ucrania entre 1932 y 1933. Stalin reprimió con dureza los intentos soberanistas ucranianos y castigó la oposición a sus políticas de colectivización privando de alimento a toda la población. Con el fin de la Unión Soviética, salió por fin a la luz este genocidio conocido como “Holodomor” (Gran Hambre en ucraniano).

Richard Bachynsky Hoover y George Mendeluk, realizadores de Cosecha amarga, son canadienses de ascendencia ucraniana y han querido poner su trabajo al servicio de la memoria histórica de su pueblo. Un tributo a los millones de víctimas mortales y a los que sobrevivieron con grandes sufrimientos y secuelas. Una manera también de que el mundo conozca las atrocidades de un régimen dictatorial que causó un auténtico, aunque desconocido, Holocausto.

El problema es que la categoría de la víctima, las buenas intenciones y el entusiasmo no son suficientes para realizar una buena película y, por mucho que queramos salvarla, Cosecha amarga tiene un guion desastroso, un ritmo agónico y una puesta en escena que pasa de lo bello y épico a lo ridículo (y viceversa) en apenas segundos.

La planificación es interesante y el uso del color revela una sugerente intención de adecuar la fotografía a la trama, aunque le falta equilibrio y pierde realismo en muchos momentos. Las actuaciones, por otro lado, son correctas pero deudoras de una descripción muy pobre, por lo que resultan tópicas y a ratos grotescas.

Ver Cosecha amarga, por tanto, puede ser un interesante ejercicio de responsabilidad histórica e interés cultural. Y ya puestos también, una buena clase sobre cómo NO hay que hacer una película. Una pena.

Firma: Esther Rodríguez


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