Siempre juntos

Crítica siempre juntos

Análisis

Drama familiar que se adentra con naturalidad y frescura, pero con una hondura inusitada, en los entresijos de la vida cotidiana.


Cualquier intento de que el cine cuente realmente la vida –la vida real, la cotidiana, la de todos los días– choca con la necesaria parcialidad del director que pone la cámara donde quiere, focalizando unos aspectos y depreciando, también necesariamente, otros. Por eso, resulta fascinante y admirable el impecable trabajo de Gustavo Pizzi que, al hacer un homenaje autobiográfico a su madre, es capaz de comprimir en hora y media un contundente pedazo de realidad en el que caben prácticamente todas las mujeres y/o madres del mundo, mediante un retrato que tiene imprimación de universalidad.

La familia de Irene es normal, similar a la mayoría de las nuestras, aunque para el espectador europeo su modo de vida o trabajo tenga algo de exótico o extraño. Pizzi cuida y mima a sus personajes subrayando sin pudor sus grietas endógenas y dificultades exógenas, de la misma manera que muestra su peculiar modo de entrar o salir de la vivienda o el carro de la compra-venta que ayuda a sostener al clan.

No hay en Siempre juntos plano malo o superficial. Todo contribuye a que el espectador sea llevado a través de la pantalla a las calles de Petrópolis o a las playas de Araruama y se integre en los sinsabores y alegrías de una familia que no tiene para una funda de sousáfono, pero no por ello dejan de cargar con él y pasearlo orgullosos por toda la ciudad.

El film, como es de esperar, es un trabajo de equipo, una labor sabiamente coordinada entre todos los actores, los diseñadores de arte y vestuario, el editor, el fotógrafo, el músico y todos los que de alguna manera participaron en el proyecto. Sin embargo, merece un capítulo aparte el extraordinario trabajo interpretativo de Karine Teles, quien además también colabora en la escritura del guión. Su sola presencia y la infinidad de matices que despliega para que conozcamos lo más íntimamente a Irene, la hacen imprescindible para que esta película alcance la calidad y verismo que percibimos en todo su metraje.

Siempre juntos no cuenta nada ajeno, extraño o novedoso: las dificultades del día a día, el temor a que los hijos crezcan y se vayan de casa compatible con la seguridad en la conveniencia de dejarlos marchar, la unidad de la familia y el respeto entre los miembros, la ayuda mutua o la firmeza ante lo intolerable. Especial impacto tiene la “subtrama” de la fiesta de graduación de Irene, que supone en sí mismo un sobrecogedor canto al afán de superación cargado de humor y ternura.

Lo que fascina, como citaba al principio, es un guión compacto, coherente y sincero, que fluye de manera natural, como la vida, y llevado con cariño –como la vida– por sus protagonistas humanos. Y una plasmación visual compacta, coherente y sincera, amable, dramática y simpática, como la vida.

Firma: Esther Rodríguez

ficha técnica

Director: Gustavo Pizzi

Guionistas: Gustavo Pizzi, Karine Teles

Intérpretes: Adriana Esteves, César Troncoso, Karine Teles, Konstantinos Sarris, Otávio Muller

Género: Drama

País: Brasil

Fecha estreno: 03/08/2018

Lenguaje: Coloquial

Público

+16 años

Valoración

Contenido

Humor

Acción

Violencia

Sexo

Valores

Irene vive en Brasil, es madre de cuatro hijos, esposa de un librero con poco futuro y hermana de una mujer maltratada. Cuando su hijo mayor acepta un contrato para jugar al balonmano en Alemania, el difícil equilibrio que mantiene en todos sus frentes empieza resquebrajarse.

Título original: Benzinho

País: Brasil

Duración: 95'

Fecha producción: 2018

Distribuidora: Betta Pictures

Color: Color

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