El caballero oscuro: la leyenda renace
Título original
The dark knight rises
Género
Año de producción
2012
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
164'
Fecha de estreno
20/07/2012
País

El caballero oscuro: la leyenda renace

4 / 6
Humor 0/5
Acción 4/5
Violencia 2/5
Sexo 0/5

Como en la segunda parte de esta trilogía, los hermanos Nolan (Memento, El truco final) han desarrollado el guión, a partir de la historia conjunta que el director ideó junto a David S. Goyer (coautor de Batman begins). Esta vez, tampoco han escatimado medios ni tecnología punta para convertir una buena historia, que además pretende ser una fábula de filosofía política bastante actual, en un espectáculo. De hecho, las cámaras IMAX se han usado en más escenas que en su predecesora El caballero oscuro.

El director inglés, con esta saga y su personal configuración de los personajes de D.C. Comics, ha dado un giro, no sólo a los batmans conocidos hasta el momento, sino a todas las historias de superhéroes. El Batman “más adulto” o el “más oscuro” han sido algunos de los calificativos que se le han otorgado. En esta trilogía, y con peculiar empeño en esta última entrega, los hermanos Nolan han impreso un sello de gravedad a los conflictos sociales y personales.

El elemento trágico, que pesaba más en la precursora (El caballero oscuro), deja aquí paso, sin desaparecer del todo, a un imbricado tapiz donde las decisiones sobre lo público se ven afectadas por las posturas , o incluso estados de ánimo, en asuntos más íntimos y viceversa. No estamos tanto ante el ser o no ser de Wayne y Batman, tan vivo en la segunda película, sino más bien ante un relato de almas teñidas de deseos de venganza, de cargos de conciencia y en pugna con sus contradictorias ansias de redención o de ser útiles a la comunidad.

En este sentido, los más de 160 minutos abundan en lo social, donde se detectan muchas similitudes con acontecimientos no tan lejanos: la rebelión destructiva y desproporcionada de los humillados por los estados dominantes (hay momentos de resonancias jacobinas, bolcheviques o yihadistas), el pavor de la mayoría civil a una situación de crisis incontrolable y cercana a la catástrofe, o incluso guerra civil, o el papel que el minúsculo individuo tiene para mejorar el mundo o al menos a sí mismo.
 
Al hilo de este tema sobre lo colectivo, La leyenda renace es un gran ejemplo donde lo visual está impregnado del sentido del guión. Al más puro estilo de la polis griega, la dirección de Christopher Nolan retrata con vigor la simbiosis entre el hombre y sus edificaciones, no sólo políticas sino también materiales.

Desde Batman begins, pasando por el resto de su filmografía anterior y posterior y en especial en Origen, Nolan se ha mostrado como un gran modelador de arquitecturas urbanas, que tan pronto construye como destruye fílmicamente. En El caballero oscuro: la leyenda renace logra, de nuevo, que calles de ciudades conocidas (Pittsburgh, Nueva York, Los Angeles) o zonas más rurales pero idiosincrásicas de otros países (India, Inglaterra y Escocia) adquieran una nueva identidad que sume en el conjunto de lo que transmiten sus tramas.

En otro orden de cosas, también ha favorecido a la verosimilitud del conjunto la voluntad expresa de usar extras de carne y hueso para secuencias tan emblemáticas como la del estadio (11.000 personas) o la revuelta entre rebeles y policía en las avenidas de Gotham. Ambas secuencias son las más poderosas en cuanto a montaje, también sonoro, en el que se demuestra el gran sentido del espectáculo y el drama que tienen tanto Nolan como el maestro Hans Zimmer, compositor de los temas musicales.

Por supuesto que cabe hacer objeciones, sobre todo en ciertos guiños a ese extraño concepto de gran público que solemos vincular con lo comercial o poco sagaz. Pero como en las críticas no hay que desvelar nada que impida el gran placer de descodificar un film por uno mismo, la cosa se acaba aquí.

Firma: Lourdes Domingo


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