El caso Fischer
Título original
Pawn sacrificie
Género
,
Año de producción
2014
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
115'
Fecha de estreno
12/08/2016
País
,

El caso Fischer

3 / 6
Humor 1/5
Acción 1/5
Violencia 0/5
Sexo 1/5

La joint venture entre Edward Zwick y Steven Knight es una buena apuesta para hacer un retrato en el que se mezcla lo personal con lo político y lo dramático. Ambos tienen, a sus espaldas, unos cuantos títulos que funcionaron bien en su momento. Zwick es director y coguionista de Resistencia, El último samurai y la próxima secuela de Jack Reacher, además de director de Diamante de sangre. Y Knight es autor del libreto de Amazing grace y Promesas del este, además de Redención y Locke, que también dirigió.

En Pawn sacrifice (título original y más simbólico y sugerente que el traducido) llevan a cabo un biopic donde queda claro lo que supuso Bobby Fischer para América, o al menos para su gobierno y los servicios secretos, y lo que supuso el ajedrez para un Bobby Fischer tocado emocional y psicológicamente desde su infancia.

Con ese propósito, elaboran una primera parte de aspecto más correlativo y con menos aliciente narrativo: una serie de secuencias encadenadas del progreso de Fischer en años, en pericia en el ajedrez y en deterioro de sus lazos familiares.

Después, mientras va cogiendo cuerpo la interacción entre paranoia personal del jugador y paranoia colectiva (la Guerra Fría), el guion mejora y ofrece soluciones más originales. Por eso, en su parte final, esos enfrentamientos intelectuales, sin apenas un movimiento de párpado, se convierten en las mejores escenas del film.

En el capítulo visual, Edward Zwick emplea imágenes de archivo de la época, pero también crea otras como si fueran grabaciones del momento. Todo esto sirve para dinamizar una historia que desarrolla un conflicto internacional a partir de uno que es básicamente mental.

En El caso Fischer salen a juego muchos asuntos y no todos reciben la profundidad o concreción necesarias para enganchar y compensar al espectador, como también se echan en falta unas caracterizaciones más completas de Paul Marshall y del padre Bill. Sin embargo, el biopic tampoco pretende convertirse en un film exhaustivo ni original. Y esa medida en las intenciones permite que la jugada quede en algo más que en tablas.

Firma: Lourdes Domingo


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