El hombre de las mil caras
Título original
El hombre de las mil caras
Año de producción
2016
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
123'
Fecha de estreno
23/09/2016
País

El hombre de las mil caras

3 / 6
Humor 1/5
Acción 2/5
Violencia 0/5
Sexo 0/5

Si las tramas de espionaje y de política son en sí incomprensibles, las dos cosas juntas no las entiende ni el famoso Oráculo de Delfos. Si a esto añadimos que lo que cuenta El hombre de las mil caras son hechos reales cuyos principales protagonistas siguen hoy vivos y la mayoría de sus movimientos ocultos, esta película se convierte en un galimatías con un final que deja al espectador de nuevo en la casilla de salida.

El final de los años 80 y principios de los 90 en España fue una época convulsa entre el terrorismo de ETA, la crisis tras la entrada en la UE y los casos de corrupción destapados por la prensa que abrían los telediarios de las recién creadas cadenas privadas de televisión y de la veterana Televisión Española. Seguir las tramas de los Roldán, Urralburu, Filesa, los GAL etc… exigía casi una dedicación exclusiva a la lectura de la prensa, siempre con poco éxito en cuanto a compresión total de los asuntos.

Veinte años después Alberto Rodríguez, el realizador de la impresionante La isla mínima, se basa en el libro novelado de Manuel Cerdán sobre Francisco Paesa, uno de los personajes clave en casi todas las tramas de esos años, para realizar un efectista retrato de esos hechos.

Como película de espías, Alberto Rodríguez ha logrado dotar a El hombre de las mil caras del pulso y la agilidad propias del género. La imprescindible música tensa todas las escenas y la diversidad de localizaciones llevan al espectador a los escenarios frecuentados por esos agentes en el límite (y a veces más allá) de la ley: habitaciones de hotel, pisos francos, bares de aeropuertos u oscuras orillas de un río.

Pero el medio camino que el film recorre entre la ficción y los hechos reales aún sin aclarar, convierte la película en un bombardeo de datos, nombres, nombres de personajes, nombres de terceros, nombres de operaciones policiales, topónimos, siglas etc. que dejan perplejo al espectador. Incluso a aquellos que vivimos esos años en plenitud de nuestras facultades mentales, nos cuesta seguir la trama y terminamos por quedarnos con las ganas, como antaño, de saber qué pasó en realidad.

Hay además, algunos detalles que, por lo menos a mí, me desconciertan. El hecho de que no aparezca en ningún momento el nombre del presidente del gobierno ni del partido al que pertenecían todos los integrantes de la trama, como si la historia fuese una metáfora, con personajes reales, de una época ficticia. Y el tratamiento del personaje de Luis Roldán, cargándole de un aura de víctima incompatible con el hecho de que robara cerca de dos mil millones de pesetas de todos los españoles, llevase a la cárcel a su mujer y se aprovechase de un cuerpo policial que pone su vida al servicio de los demás.

Impecable, como ya dije, todo el aspecto visual gracias a un profundo y concienzudo trabajo de documentación. Coches, calles, atuendo, telediarios reales etc. recrean con realismo el momento histórico del que hablan. Lástima que, precisamente de lo que hablan, no nos enteremos de nada.

Firma: Esther Rodríguez


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