El médico alemán (Wakolda)
Título original
Wakolda
Género
Año de producción
2013
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
90'
Fecha de estreno
11/10/2013
País

El médico alemán (Wakolda)

2 / 6
Humor 0/5
Acción 1/5
Violencia 1/5
Sexo 0/5

“El ángel de la muerte” era el terrible y gráfico apodo con que se conocía a Josef Mengele, miembro del partido nazi y jefe médico del campo de concentración de Auschwitz donde se dedicó a desarrollar sus experimentos de genética y eugenesia, sometiendo a los internos a todo tipo de torturas y dolorosas pruebas. Al terminar la Segunda Guerra Mundial huyó a Argentina hasta que le localizaron los agentes del gobierno de Israel. Eso motivó su traslado a Paraguay y de allí a Brasil, donde desapareció hasta su muerte en 1979.

Mucho se ha especulado sobre su actividad clandestina, dando por hecho que continuó con sus experimentos. Ya en 1978, un año antes incluso de su muerte, se llevó a la pantalla Los niños de Brasil, una inquietante novela de Ira Levin protagonizada por Gregory Peck y Laurence Olivier en la que aparecía Mengele creando clones de Adolf Hitler.

También El médico alemán parte de una novela, escrita por la propia directora y guionista de la película. Esta vez, se sitúa en Argentina, justo antes de la huida de Mengele a Paraguay y se centra en lo que podríamos llamar la vida cotidiana del terrible científico, su protección por parte de filonazis o de otros nazis huidos, la persecución judía y sobre todo el contacto y contraste con la gente normal.

Esta apuesta de Lucía Puenzo por la cotidianidad, sin la que el médico no hubiera podido permanecer escondido tanto tiempo, es el gran acierto y el gran error de la película. El tono lento y gélido, acorde con la vida en aquellas latitudes, ayuda al espectador a penetrar en el ambiente que rodea a Mengele y a la familia protagonista. Pronto se nota el frío, no sólo meteorológico sino moral, y en el silencio de sus estancias y carreteras se intenta que el espectador pueda percibir (más con la razón que con los sentidos) el peligro que acecha a las posibles víctimas. Una cuidadísima fotografía y una acertada banda sonora (exceptuando el brote maquinero final) colaboran en la creación de esta atmósfera.

Pero esta bienitencionada frialdad congela de tal manera el guión que impide que transmita cualquier tipo de emoción, ni siquiera inquietud o miedo. En ningún momento el temor o la tensión traspasan la pantalla y llegan a desasosegar al espectador. El personaje del doctor, interpretado por un correctísimo Àlex Brendemühl, oculta su maquiavélica mente en sus finos modales de modo que sólo trasluce su verdadera faceta en los cuadernos que pinta, nunca en su interpretación ni en sus acciones, por lo que no consigue provocar ni rechazo ni empatía. Tampoco el habitualmente versátil Diego Peretti, en el rol de Enzo, puede hacer mucho con su papel. Siempre el mismo gesto adusto y preocupado que le solicita este rígido guión. Sólo Lilith y los demás adolescentes muestran algo de vida ya que Puenzo se empeña en mostrarnos su despertar sexual, y los hace protagonizar algún episodio mínimamente humorístico, como el del jurado de cuerpos de la piscina.

No hay tampoco, ni creo que se pretendiera, reflexión alguna sobre los fundamentos de la barbarie eugenésica y demás actuaciones nazis. Como tampoco hay ninguna argumentación ética por la que rechazar los experimentos de Mengele. En definitiva, demasiada asepsia para tratar una película que, a pesar de todo lo dicho, resulta interesante.

Firma: Esther Rodríguez

Extras DVD:

  • Audio: español, alemán
  • Subtítulos: español
  • Tráiler
  • Making of
  • Ficha técnica
  • Ficha artística

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