El viajante
Títol original
Forushande
Gènere
Any de producció
2016
Public
Valoració
Llenguatge
Durada
125'
Data d'estrena
03/03/2017
País
,

El viajante

4 / 6
Humor 0/5
Acció 1/5
Violència 1/5
Sexe 1/5

Asghar Farhadi se ha posicionado como uno de los cineastas iranís más determinantes de los últimos años. Sus relatos (A propósito de Elly, Nader y Simin, una separación, El pasado) se caracterizan por una introspección en aspectos clave de las relaciones humanas-familiares.

En sus tramas es capaz, a partir de una anécdota, de presentar con naturalidad la fenomenología del hombre contemporáneo ante el conflicto. Asghar Farhadi construye esas historias con una sabiduría poco habitual. Mezcla el suspense, casi al borde del thriller en algún pasaje, con un drama que nunca desemboca en la exageración sentimental.

Contención y fuerza son dos virtudes que Farhadi despliega en toda su filmografía y, por supuesto, en El viajante. Formado en dirección teatral, el director y guionista traza aquí un paralelismo entre el escenario y la vida a partir de la obra de Arthur Miller Muerte de un viajante, que Emad y Rana representan con su grupo de amigos. A diferencia de otras películas, en esta, el arte no redime la realidad sino que la anticipa o precede ligeramente.

Lo más sorprendente es cómo un argumento que podría ser un culebrón se transforma en un fino trabajo sobre las consecuencias de un incidente que afecta a lo más íntimo. De hecho, se dibujan con claridad los efectos que tiene en un hombre culto, moderno y abierto dar rienda suelta a la sed de venganza, de humillar al otro.

Todo esto se lleva a cabo con una puesta en escena tan sutil como la de sus anteriores trabajos, por otra parte reconocidos no solo en Cannes sino también en los Oscar (2012 por Nader y Simin, una separación): luz realista, cámara en mano sosegada, suaves reencuadres en plano, ausencia de música extradiegética y una dirección de actores que permite hacer cercano y soportable ese patetismo final.

El viajante
es dura, más dura en no pocos momentos que su anterior film El pasado. Y, mientras arranca con ese edificio en peligro de derrumbe (metáfora de su vida), al final se alza como una obra imponente, sabia y sólida desde el punto de vista antropológico y cinematográfico.

Firma: Lourdes Domingo