Expediente Warren: el caso Enfield
Títol original
The conjuring 2: the Enfield poltergeist
Gènere
Any de producció
2016
Public
Valoració
Llenguatge
Durada
133'
Data d'estrena
17/06/2016
País

Expediente Warren: el caso Enfield

3 / 6
Humor 1/5
Acció 2/5
Violència 2/5
Sexe 0/5

Después de la exitosa Expediente Warren, el mismo director, James Wan retoma su secuela, intentando superar las elevadas expectativas. La primera parte batió récords en taquilla como película de terror original –sólo por detrás de El exorcista– y recaudó más de 319 millones en todo el mundo.

Esta vez, la película también se basa en un caso real, muy bien documentado (los créditos finales muestran fotografías reales e incluso grabaciones de voz) en los expedientes del matrimonio Warren, que tuvo lugar entre 1977 y 1979 en la casa de la familia Harper.

Todo empieza con el juego de una de las hijas que, inocente, invoca espíritus, afectada por el abandono de su padre. Al contrario que en la primera parte, en esta tiene mucho protagonismo la historia de la familia y su soledad ante el peligro que acecha su casa, hasta que por fin los Warren entran en acción, a petición de un sacerdote que, en su breve aparición, vehicula un puntual comentario, mordaz y superficial contra la Iglesia.

Wan consigue atrapar al espectador en una trama ágil, que crea interés, tensión y logrados sustos a medida que avanza. La historia es sólida, profunda y está bien narrada, carente de tópicos gratuitos y con dosis de terror constantes e incluso con momentos de humor. Además, el film es mucho más sofisticado que el primero en la planificación y plasmación de lo maligno, como preludia la escena inicial. El uso de la técnica destaca en el empleo del sonido, la música y los efectos digitales en la representación de presencias sobrenaturales, aunque menos fantasmagóricas – y sí más plásticas y reconocibles– que en la primera entrega, debido a la personificación que se hace de lo demoníaco, posiblemente risible para algunos.

La cámara y sus movimientos denotan la presencia malévola que observa y manipula todo sin descanso, apresando a los personajes sin escapatoria posible de esa casa incontrolable. Sin quitarle méritos a la presente película, cabe mencionar que la ambientación de ese escenario, trabajada en detalle y realmente espeluznante, resulta menos terrorífica que la mansión abandonada de la primera parte, que estaba en medio de un bosque inhabitado donde los personajes indefensos creaban un halo de terror mucho más poderoso,

En Expediente Warren: el caso Enfield, Wan ha querido contar mucho más que un caso de posesiones. Y es que un punto importante del argumento, y que quizás desconcierta un poco, es la atención que recae sobre la historia personal de los Warren. Esta subtrama añade el contrapunto de esperanza y luz necesarios después de tanta oscuridad; además de aportar, más allá de su investigación, la presencia del núcleo familiar para a los desunidos y atemorizados Harper. Y, estos momentos, junto con los musicales, con un sobresaliente Patrick Wilson a la guitarra, son respiros que se agradecen y hacen de esta una historia más humana. A parte de eso, se muestra la intención de retratar con fidelidad los hechos que sacudieron este pequeño pueblo de Inglaterra y la presencia que tuvieron en los medios de comunicación.

Terrorífico entretenimiento que resulta en una película redonda y que no deja cabos sueltos, con un reparto excelente en su totalidad que regala interpretaciones dignas de admirar, como las habituales de Vera Farmiga y Patrick Wilson y, en este caso, especialmente la de Madison Wolfe, irreconocible en el personaje de niña protagonista.

Firma: Begoña Arribas