Frantz
Títol original
Frantz
Gènere
Any de producció
2016
Public
Valoració
Llenguatge
Durada
113'
Data d'estrena
30/12/2016
País
,

Frantz

3 / 6
Humor 0/5
Acció 2/5
Violència 1/5
Sexe 0/5

François Ozon se aleja de sus provocadoras e inquietantes propuestas para realizar la segunda versión de Remordimiento (Broken lullaby, 1932), un clásico de Ernst Lubitsch en el que denunciaba sin tapujos el sinsentido de la guerra. En un momento en el que Europa y el mundo entero se temían una nueva conflagración, Lubitsch realiza un film declaratorio con un inicio en el compagina su famoso “toque” cargado de ironía y fino humor, con el frío drama que toda guerra conlleva. Se abre, por otra parte, a la esperanza, algo que era en aquellos años lógicamente anhelado.

Quizá al ser la coyuntura internacional de este comienzo de siglo XXI tan diferente a la de los años 30 del pasado, Ozon se haya sentido más atraído por el sufrimiento interior de cada personaje y las posibilidades dramáticas que la situación ofrecía, que por el mensaje pacifista (aunque éste no deja de estar presente).

Sea lo que fuere, el hecho es que Frantz se distancia bastante de Remordimiento. Tiene otro punto de vista, añade más metraje con una trama posterior y original y se preocupa bastante más por la belleza que envuelve relato. Por lo tanto, una vez presentada su predecesora, Frantz requiere un análisis individual que huya de cualquier comparación.

La obra de Ozon es una delicada historia de amor y dolor, de recuerdo y de olvido, de paz y de guerra… y, muy importante, de verdad y mentira. El director ha querido revestirla de una elegancia clásica utilizando el blanco y negro en casi todo el metraje e impregnar ese efecto de cierto simbolismo al alternarlo con algunas escenas en color. La fotografía, por tanto, ocupa un lugar preeminente y cumple con creces ofreciendo unas imágenes de gran calidad. La tonalidad del color remite a las tonalidades del autochrome lumière enlazando, al menos cromáticamente, con el ambiente de la época. Del mismo modo, con el diseño de vestuario se ha realizado un admirable trabajo de caracterización en los distintos escenarios y grupos sociales.

En lo que se refiere a la historia, Ozon no ha hallado el equilibrio entre tantos elementos que ha querido tener en cuenta. Quizá el hecho de alargarse innecesariamente no le ha ayudado a mantener el pulso de todos los personajes principales y, al hacer flaquear el de Adrien, se tambalea toda la parte final del film.

Tampoco ha encontrado el equilibrio en el tono. Si bien algunas de las escenas son de una belleza incontestable (las hojas del cementerio, las calles del pueblo, el tren, los planos picados en las escaleras…) otras caen bajo el peso de un exceso de almíbar que choca con la necesaria contención de la película.

De todos modos, la suerte (o el mérito) de Ozon ha sido contar con Paula Beer en el papel de Anna, ya que ella sola sostiene toda la trama, de principio a fin, y su inolvidable actuación es capaz de enderezar cualquier tropiezo en la realización.

Firma: Esther Rodríguez