Garbo, el espía
Título original
Garbo, el espía
Género
Año de producción
2009
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
88'
Fecha de estreno
04/12/2009
País

Garbo, el espía

4 / 6
Humor 0/5
Acción 2/5
Violencia 0/5
Sexo 0/5

Este peculiar e interesante documental cuenta con testimonios que
aportan datos de primer orden; algo fundamental en un relato en el que
se busca cierta reconstrucción histórica. “Cierta” porque -además de
revelar una historia que, convertida en película, sería calificada de
inverosímil- la película de Roch también juega a hablar de la
interacción entre realidad y ficción. Esta dialéctica está presente no
sólo en la propia historia de Pujol (cuya doble vida se trasladó
también a lo personal) sino también a las dinámicas narrativas que se
utilizan: la mezcla de fragmentos de películas de Hollywood con
material de archivo, con entrevistas y con efectos digitales (algunos
animados).

 

El director, en el que es su primer trabajo como realizador -anteriormente fue coguionista de Tic tac y Mía Sarah– y los autores del libreto han sabido desarrollar creativamente lo que sería un argumento más propio de un documental periodístico al uso o clásico. Algo que habría sido del todo legítimo. Sin embargo, el cambio de registro y tono obliga al espectador a estar más atento, a activar sus propias hipótesis y a pensar y reflexionar. Algo nada baladí en los
tiempos que corren.

 

La película cuenta con todos los actores principales de esta historia
extraordinaria. El experto en Inteligencia y novelista Nigel West,
quien rastreó la pista de Pujol y le sacó de su anonimato en Venezuela.
El Oficial de Inteligencia del MI5 Mark Seaman, que investigó todos los
pasos de Pujol y cómo consiguió hacer creer lo increíble. El periodista
Xavier Vinader, que deconstruyó con él sus memorias y le ayudó durante
meses a recordar todos los detalles. Y, finalmente, Aline Griffith,
condesa de Romanones, espía durante la Segunda Guerra Mundial, que
trabajó para la Inteligencia Americana en España. Las dos familias de
Pujol, la que tenía en España y la de Venezuela. Y el mismo Juan Pujol,
con su personalísimo enfoque de la realidad.

Firma: Lourdes Domingo


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