Geostorm
Título original
Geostorm
Año de producción
2017
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
109'
Fecha de estreno
20/10/2017
País

Geostorm

2 / 6
Humor 2/5
Acción 3/5
Violencia 1/5
Sexo 0/5

A pesar de un guión cargado de inverosimilutudes y simplicidades, Geostorm ofrece suficiente adrenalina, acción, entretenimiento, dosis de patriotismo y romanticismo, y mensajes políticamente correctos como para ir al cine si uno disfruta con el cine de catástrofes.


El cine de catástrofes, que arrancó en los años 70 cuando la batalla del Séptimo Arte con la televisión parecía ya perdida y requería nuevos desafíos, sigue suministrando guiones y espectáculo con el mismo fin que antaño: llenar unas salas de cine abandonadas ahora por la tele, las consolas y, desgraciadamente, la piratería.

Geostorm
responde a dicha demanda fusionando las catástrofes climáticas con la ciencia-ficción y la conspiración gubernamental. Warner no ha escatimado en medios para lograr unos imprescindibles y espectaculares efectos especiales (la madrileña Puerta del Sol convertida en un horno letal –como cualquier agosto, por otra parte– no desentona en realismo al lado de la tormenta en Dubai o el estallido de Honk-Kong).

La pena es que no parecen haber invertido tanto dinero en guionistas y la película va perdiendo credibilidad conforme los personajes se van estereotipando, las salvaciones de última hora son inverosímiles incluso pactando con el género y los mensajes de paz y armonía entre naciones de tan simples resultan panfletarios.

También resulta extraño el elenco al que, como poco, podemos calificar de confuso. El peso del drama recae en dos hermanos, que componen una pareja totalmente desequilibrada (hacia el inmerecido lado de un Gerard Butler bastante desmejorado). Y en cuanto al resto de pesos pesados como Ed Harris o Andy García, la mediocridad del guion hace que luzcan más que ellos desconocidas como Abbie Cornish y Zazie Beetz.

Dicho todo lo anterior, la conclusión es ¿y qué más da? Geostorm ofrece suficiente adrenalina, acción, entretenimiento, dosis de patriotismo y romanticismo, y mensajes políticamente correctos como para que merezca la pena pagar la entrada y verla en pantalla grande.

Firma: Esther Rodríguez