Hombres, mujeres y niños
Título original
Men, women & children
Género
Año de producción
2014
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
119'
Fecha de estreno
12/12/2014
País

Hombres, mujeres y niños

3 / 6
Humor 1/5
Acción 1/5
Violencia 1/5
Sexo 2/5

Del cosmos al microcosmos, así bascula el guión desde el punto de partida al cierre. Narrada por la voz de Emma Thompson y con Carl Sagan como referencia para las reflexiones sobre nuestro planeta (“el pequeño punto azul”), esta adaptación de la novela homónima no busca un retrato cientificista del ser humano o su entorno. El libro de Chad Kultgen, un joven escritor polémico por la pansexualización de sus títulos anteriores, precisamente aporta una visión crítica de esta realidad social. Por otra parte, las referencias al astrofísico materialista son más un contexto para abundar en la pequeñez del ser humano que un asunto que la película aborde de frente.

Con este prólogo y tras los primeros compases entre personajes, la visión de Reitman no deja espacio para la confusión o el enigma: es pesimista. La selección de situaciones (ninguna de ellas marciana y sí muy contemporáneas) y su mezcla encajan en un discurso concreto y de carril marcado.

Adicción a la pornografía en internet hasta perder la noción de lo que es un primer amor; los videojuegos como evasión absoluta ante una familia descompuesta; las aventuras extramatrimoniales identificadas con el comercio barato; la explotación “inocente” del físico de tu propia hija; las consecuencias de un control férreo del uso de internet por parte de los hijos, sin diálogo; y las complicadas inmersiones en la popularidad de instituto a través de las primeras experiencias sexuales y la exhibición de un cuerpo que tiene que ser 10.

Este elenco de vidas componen el guión con menos sonrisas de Jason Reitman. Acostumbrados a sus primeras propuestas cómicas y ácidas, sin problemas para abordar los aspectos más políticamente incorrectos y con espacio para algo de luz, su filmografía ha decaído sobre todo desde Young adult, donde acertaba en el dibujo de la inmadurez adulta pero perdía el gancho y la novedad de Gracias por fumar, Juno o Up in the air.

El triste panorama de Hombres, mujeres y niños supone una inmersión salvaje en el abismo que separa padres e hijos, maridos y mujeres y chicos y chicas cuando se olvida el afecto como algo de toda la persona al completo, así como el compromiso, la confianza o sinceridad a tiempo. Un abismo que las tecnologías para la comunicación, manejadas sin control y sin todo lo anterior, no hace más que aumentar. Incomunicación e insatisfacción, heridas casi irremediables, hipocresía en los adultos, crueldad en los jóvenes y miedo a la verdad constituyen las claves de las tramas.

Este director canadiense hace un pulso con la tragedia, mientras caracteriza con trazos gruesos, pero no planos, el tipo de personajes que quiere configurar. Su retrato es grosero porque muchas de las situaciones lo son. La realidad es lacerante, aunque Reitman sabe usar la elipsis en lo que sería absolutamente gratuito, a la vez que crea la única relación no estropeada (la de Brandy y Tim) con la sencillez y verosimilitud que le son características.

Con una pizca de esperanza algo conformista en el cosmos Reitman, la película sí que deja claro lo que hay, y que hay trabajo si se quiere cambiar el rumbo en el que estamos y sus consecuencias. La propuesta del film es eficaz en cuanto que agita nuestro cerebro, tantas veces adormecido ante la tecnología útil y bonita, para ver a la persona.

Firma: Lourdes Domingo


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