El instante más oscuro
Título original
Darkest Hour
Género
,
Año de producción
2017
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
125'
Fecha de estreno
12/01/2018
País

El instante más oscuro

3 / 6
Humor 2/5
Acción 2/5
Violencia 0/5
Sexo 0/5

Joe Wright lleva a cabo una brillante puesta en escena y en guion del conocido político Winston Churchill en un momento determinante de la historia de Europa.


Los grandes hombres y los grandes momentos de la Historia son una fuente inagotable de situaciones dramáticas. Si además tienen la fortísima y controvertida personalidad de Winston Churchill, no sorprende que sigan apareciendo películas sobre él.

En el mismo 2017 Jonathan Teplitzky estrenó Churchill, con una estructura muy parecida a la que ahora se estrena, también centrada en unos cuantos días cruciales, esta vez antes del Desembarco de Normandía.

El trabajo de Joe Wright es, como suele ser habitual en su cine, impecable. Tanto la intensidad del relato como el ritmo y la ambientación componen una película históricamente interesante, humanamente cercana y visualmente perfecta.

Sin desmerecer a Wright, pues la elección de buenos colaboradores es en sí una virtud, el film es el resultado del buen hacer de todos los departamentos integrados en su realización. El vestuario de Jacqueline Durran, la música de Darío Marianelli y la fotografía de Bruno Dellbonet consiguen que el espectador sea transportado al Londres de 1940 y sumergido en los intensos dramas de todo tipo que entonces se vivieron.

Capítulo aparte merece la interpretación de Gary Oldman, quizá el principal acierto de El instante más oscuro. Caracterizado de un modo totalmente verosímil, lleva a cabo una soberbia interpretación (que de momento ya le ha otorgado el Globo de Oro) gracias al mimo y a la riqueza con la que ha sido diseñado su papel por los guionistas.

En esto contrasta, y entramos en el capítulo de tropiezos, con lo desdibujados que quedan casi todos los personajes que rodean a Churchill. Resultan en general bastante pobres e incluso en algunos casos, como el del Vizconde de Halifax o el del rey Jorge VI, se llega casi a la caricaturización. Dejan cierta sensación de desperdicio las breves apariciones de Kristin Scott Thomas, que interpreta a su mujer; o en el caso de Lily James, directamente de personaje postizo.

La falta de matices del resto del reparto juega a favor del protagonista por lo que, al final, se constata que entre Gary Oldman y Winston Churchill son capaces de cargar con el peso del cine y de la historia y de conducirlos a un apoteósico y brillante final

Firma: Esther Rodríguez