Jack Reacher: nunca vuelvas atrás
Título original
Jack Reacher 2: never Go Back
Género
,
Año de producción
2016
Publico
Valoración
Lenguaje
Duración
118'
Fecha de estreno
11/11/2016
País

Jack Reacher: nunca vuelvas atrás

3 / 6
Humor 2/5
Acción 4/5
Violencia 2/5
Sexo 0/5

Tres años después de la primera entrega de este personaje creado para el papel por Lee Child, el nuevo justiciero de las calles regresa a la gran pantalla con más de lo mismo y alguna pequeña novedad.

Chritopher McQuarrie, el anterior director, se queda como productor de un film avalado por el mismo actor protagonista, Tom Cruise, que también ejerció de productor en Jack Reacher a secas. Ahora, Edward Zwick (El caso Fischer, El último samurái, Resistencia, Diamante de sangre) maneja la batuta tras la cámara y el guión, con la ayuda de Richard Wenk (16 calles, The Mechanic, Los Mercenarios 2, Los siete magníficos) y Marshall Herskovitz (El último samurái y Amor y otras drogas).

Lo que funcionaba en la película de 2013 sigue funcionando en esta: el cinismo verbal, la violencia física y el idealismo de fondo del exmilitar convertido en trotamundos. La acción se rueda con solvencia, agilidad y con el interés de ver con cuántos puede de golpe un Tom Cruise empeñado en mostrarse en buena forma.

Como innovación se cuenta con un alter ego femenino. Cobie Smulders se esfuerza para combinar dureza e independencia con el atractivo suficiente para mover a su semejante masculino, en el clásico esquema simplificado de este tipo de historias.

También se altera el combinado de personajes con una adolescente como caja de sorpresas en varios sentidos. Así, al estilo de familia improvisada, el guion puede forzar situaciones distintas en la carrera de obstáculos, balas y puñetazos que no deja de ser este Jack Reacher.

La película resulta tentadora para cierto público adolescente pues contiene unos cuantos elementos dinámicos que la hacen muy entretenida para ellos. Sin embargo, conviene no olvidar el telón de fondo que este y otros títulos similares sostienen: el fin justifica los medios porque no hay otra solución.

Firma: Lourdes Domingo


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