Juego de armas
Título original
War dogs
Género
,
Año de producción
2016
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
114'
Fecha de estreno
09/09/2016
País

Juego de armas

2 / 6
Humor 2/5
Acción 2/5
Violencia 1/5
Sexo 1/5

A raíz de un artículo publicado en la revista Rolling Stones, Juego de armas llega a las pantallas con la sensación de ser una comedia llena de acción. Los ingredientes que lo confirman están ahí: Todd Phillips (Resacón en Las Vegas) como director, productor y guionista; Bradley Cooper fichado por terrorista; drogas; balas, y jóvenes ambiciosos que dirigen un negocio enorme que incluye al ejército de los Estados Unidos.

Jonah Hill (El Lobo de Wall Street, ¡Ave, César!) domina el mercado armamentístico y decide formar como discípulo a Miles Teller (Whiplash, Divergente), un amigo de la infancia, y protagonista de esta historia, que hasta entonces se dedicaba a dar masajes a tíos multimillonarios. En Miles encontramos un personaje un tanto estereotipado aún tratándose de una historia basada en hechos reales; un chico poco perseverante en cada decisión que toma y que permite que sus ideas vayan cambiando en cuanto alguien le regala los oídos. A lo largo del largometraje, Phillips le da la oportunidad de redimirse llevándole hasta las cuerdas.

Desde el primer minuto, la película muestra esa parte de la guerra más frívola: el negocio. No se trata de un mensaje para concienciar, sino de una forma de verlo y de aprovecharse de la situación. De hecho, la parte moral de la guerra no se expone apenas.

Se trata de una comedia negra que deja al drama en un plano más superficial y abierto con mucha posibilidad para explorar. Por esta razón, el clímax y el desenlace resultan forzados, así como se echa en falta más profundidad y trabajo en los personajes. Al fin y al cabo se trata de un intento del director de querer dar el salto para crear su propio lobo de Wall Street y no poder lograrlo.

Firma: Elena Mira


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