Justicia
Título original
Just&Cia
Género
,
Año de producción
2014
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
87'
Fecha de estreno
12/09/2014
País

Justicia

2 / 6
Humor 1/5
Acción 2/5
Violencia 2/5
Sexo 1/5

A pesar de la pinta de película gamberra que tiene Just&Cia, como si fuese un Torrente defensor de los pobres, cuando se comienza a verla tres cosas animan a continuar con el visionado: la actualidad del tema, lo bienintencionado del proyecto y el hecho de ser el último papel del recientemente fallecido Álex Angulo. Pero ninguno de estos aspectos aguanta más allá del primer cuarto de hora.

Cierto es que refleja la indignación actual ante la impunidad de los corruptos en nuestro país, pero el (malsano) disfrute con la venganza apenas aparece, lo que nos deja insatisfechos si queríamos asistir a la humillación del delincuente. Además, la selección de corruptos, bastante sesgada, le resta sinceridad al segundo aspecto positivo del film, lo del proyecto bienintencionado. Sí que es encomiable el homenaje al durísimo mundo de la minería y a todos los que sufren en carne propia el problema del paro. De hecho, el retrato de esta situación en los primeros compases del film (la manifestación, el bar, los comercios cerrados…), son lo mejor de la película que, sin embargo, entra rápidamente en la narración torpe, llena de desvaríos y con muy poca gracia, de las andanzas de los dos justicieros.

Y en cuanto al trabajo del tristemente desaparecido Álex Angulo, una pena que haya tenido que despedirse de la afición con un papel retratado de modo tan simplista y mediocre. Se nota, aún así, su experiencia y profesionalidad, pero poco puede hacer por levantarlo.

Realmente la apuesta era arriesgada. La mezcla de drama social con aspiraciones de tragedia, con la broma chusca y simpática del cine español tradicional, si no es imposible, desde luego que sí requería al menos un trabajo más profesional y una experiencia mayor de las que los realizadores de esta película tienen de momento. Una lastima: las víctimas de la corrupción y tantísimos mineros fallecidos en este país se merecían algo más. 

Firma: Esther Rodríguez


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