Kedi (Gatos de Estambul)
Título original
Kedi
Año de producción
2016
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
80'
Fecha de estreno
21/07/2017
País

Kedi (Gatos de Estambul)

2 / 6
Humor 0/5
Acción 1/5
Violencia 0/5
Sexo 0/5

Casi una hora y media de gatos y más gatos. Quien esté preparado para contemplar el mundo felino sin que se atragante con tanto pelo que siga leyendo.

Ganadora de la mejor película en familia en el Festival de cine Sidewalk, Kedi le da la vuelta a una dura problemática de Estambul.

Los gatos llegaron a la capital turca en barcos mercantiles procedentes de Suecia, ya que eran transportados para que se comieran los ratones. Posteriormente, debido a la construcción del alcantarillado otomano, cada casa se agenció de uno para que persiguieran las ratas. Y ahora campan a sus anchas en esta ajetreada ciudad.

El frenético Estambul parece calmado desde los aires, y estas amables vistas aéreas son las encargadas de trasladar al espectador de historia en historia acercándole a testimonios de gentes y gatos. Una artista, un marinero, reposteros, restaurantes, niños… Todos mezclados con largas tomas de los felinos y sus vidas.

La narrativa es bonita y pausada, aunque resulta bastante desafortunada la banda sonora que se ha escogido para acompañar gran parte de las secuencias. Dejando a un lado la tradicional música turca que siempre alegra y acompaña, Kira Fontana ha creado espacios saturados de un ruido repetitivo que consigue agotar la paciencia de aquel que quiere contemplar con serenidad.

Y, poco a poco, este retrato, demasiado monótono y largo, crea una bola de pelo. Sin embargo, en los últimos minutos el film logra expulsarla para maullar un mensaje que conforta.

Se dice que el problema de los gatos está relacionado con los problemas de la gente. Ambos son espejo del otro y recuerda la importancia de vivir en harmonía con aquel que te rodea, sea humano o no, invitando a resolver desavenencias. Y es, precisamente, el hecho de parar y reconocer al vecino, acariciándolo o sonriéndole, lo que te hace recordar que estás vivo y lo que da esperanza a las situaciones que atraviesan nuestras sociedades.

Firma: Carla Sciamma


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