La bruja
Título original
The Witch
Género
Año de producción
2015
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
93'
Fecha de estreno
13/05/2016
País
,

La bruja

3 / 6
Humor 0/5
Acción 0/5
Violencia 3/5
Sexo 0/5

Robert Eggers (EE.UU, 1983) sorprende con una excelente y oscura ópera prima de terror psicológico, al frente de la dirección y el guión de la misma. Premiado en el reconocido Festival de Sundance del año pasado y en otros como el London Film Festival y, tras abrir el Festival de Sitges, Eggers deja el listón bastante alto. Este joven americano ha llevado a cabo una amplia investigación de documentos históricos y actas judiciales del siglo XVII, momento en que la histeria colectiva llevó a juzgar a mujeres acusadas de brujería en las primeras colonias de Norteamérica.

La idea inicial de Eggers era afinar al máximo en todos los aspectos de la película para rendir homenaje a piezas anteriores del género. Y así ha sido. Jarin Blaschke lleva a cabo un brillante trabajo como director de fotografía. La película se rodó íntegramente con luz natural, contando con los escasos medios de la época, para que fuese un retrato vivo de sus costumbres. De este modo, se penetra casi en el blanco y negro de una fotografía pictórica, donde predominan los claroscuros, con lo que se crea una atmosfera sombría y angustiosa. En todo momento, se hace realidad la aspiración del director de contar con la imaginación del público para completar las imágenes, pieza clave en toda película de terror.

En cuanto al diseño de producción, este sigue también los pasos de la historia, ya que la casa de la familia está construida según la arquitectura de los primeros pueblos colonos. El trabajo de ambientación sonora también es destacable pues, desde el primer momento, apuntala sutilmente el horror en la atmosfera. Esto lo consigue al combinar las grabaciones de sonidos naturales con la banda sonora musical, lo que aporta aún más realismo.

La mecánica de la narración no es nada pretenciosa; la trama, aunque ágil y sólida, es simple. En ella, la cámara es un personaje más: la presencia maligna que ejerce un control opresivo e inquietante, pegada al cogote de los protagonistas.

Dados los requerimientos del guión por su temática, es meritorio el trabajo de los jóvenes actores amateurs en el papel de hijos. También el de sus padres en el film, Ralph Ineson y Kate Dickie, conocidos por su aparición en la serie Juego de Tronos. Todos brindan una gran labor de interpretación y caracterización, desde la joven Anya Taylor-Joy en el papel de Thomasin, la hermana mayor, a los gemelos-enanos incordiantes.

Lo reprochable, aunque coherente con el planteamiento argumental desde el punto de vista del anglicanismo del siglo XVII, es la visión negativa que ofrece la película. A través de los ojos de Thomasin, que no conecta con el puritanismo de sus progenitores, observamos al hombre esclavizado por el yugo del pecado, presa de un lugar hostil, donde no hay esperanza ni perdón posibles. Remordimiento, tentaciones a la caza de la inocencia infantil, locura y violencia son las muestra del perverso castigo que maldice a toda la familia por una presencia demoníaca, explícita y especialmente desagradable en el personaje del pobre Caleb.

Esperamos ver más a este director novel abundando con la misma profesionalidad en otro tipo de temáticas más entusiasmantes.

Firma: Begoña Arribas


Este análisis se publicó en . Añade el a tus favoritos.

Deja un comentario