La gran apuesta
Título original
The big short
Año de producción
2015
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
130'
Fecha de estreno
22/01/2016
País

La gran apuesta

3 / 6
Humor 2/5
Acción 1/5
Violencia 0/5
Sexo 1/5

El director y guionista Adam McKay (Dale duro o Hermanos por pelotas) cruza la frontera que separa esas comedias de corte bajo y otras de un humor algo refinado e impregnado de conflictos más serios. Él y Charles Randolph (Amor y otras drogas, La intérprete) pisan aquí un terreno más complejo, como es el de la comedia-drama realista y con un claro referente en la historia de este recién estrenado milenio.

Afortunadamente, con La gran apuesta, los riesgos asumidos por ambos se han saldado con beneficios, al menos en lo que respecta a las críticas (que han sido positivas) y a los principales premios del año (en los que está presente). De hecho, el mismo McKay, que es también el director, imprime un estilo que va a remolque de la estructura del guión y que sorprende al espectador acostumbrado a sus comedias poco elaboradas.

Precisamente, en lo que respecta a esa estructura argumental, la debacle financiera se relata desde aquellos que la visualizaron años antes. A partir del ensayo de Michael Lewis (Moneyball, The blind side), McKay y Randolph escogen tres frentes o grupos de personas que se convierten en piezas alternas de un libreto que, a su vez, persiste hasta el final en ese esquema, con la originalidad de no querer interrelacionar explícitamente a sus protagonistas mientras sí se hace en un segundo nivel semántico y de construcción de gran relato. En este sentido, en la construcción y armamento del film, el trabajo del montador Hank Corwin (El árbol de la vida, El nuevo mundo, Asesinos natos) es bastante decisivo, como se verá más adelante.

Por otra parte, la iluminación busca el día y los brillos casi publicitarios a la caza de un tono irónico respecto a las cloacas que se descubren en esos mismos espacios. En esta línea funcionan los personajes, siempre diáfanos en su presentación. Tanto Burry como Baum están caracterizados con bastante detalle, aunque resultan dependientes del total y, por decirlo en términos económicos, de la coyuntura): de ese explicar lo gordo que fue lo que vivimos y lo poco que nos enteramos.

Sin embargo, a pesar de algunas decisiones arriesgadas -como esos momentos de narrador (Ryan Gosling como tiburón financiero) que habla directamente al espectador o esos pasajes de falsa entrevista e incluso los clips e insertos de imágenes sarcásticas y completivas- la película consigue entretener, hacer reír, preocupar e implicar al público, que disfruta de un nuevo despliegue de registros de Christian Bale y de un nuevo paso adelante de Steve Carell desencasillándose definitivamente de su sillón-parodia.

En su conjunto y tras su final, La gran apuesta abre la mente, una vez más, a pensar en el modelo de vida que mantenemos en Occidente y en lo determinante que es la moral personal en todo trabajo.

Firma: Lourdes Domingo


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