La gran muralla
Títol original
The Great Wall
Gènere
,
Any de producció
2017
Public
Valoració
Llenguatge
Durada
113'
Data d'estrena
17/02/2017
País
,

La gran muralla

3 / 6
Humor 1/5
Acció 4/5
Violència 2/5
Sexe 0/5

En el análisis de esta película quiero subrayar dos ideas. La primera sería que, realmente, y hablando de calidad cinematográfica que es lo que nos ocupa en Contraste, el film no se merece la tercera estrella. Con dos le hubiera bastado por lo simplista de los diálogos, la poca originalidad de la trama (escenario y bestias aparte) y la exageración e inverosimilitud que domina cada una de las acciones del relato.

¿Por qué entonces se va con al aprobado holgado? Pues debido, también, a una de las esencias propias del cine. Si éste es un lenguaje, el fondo y la forma deben adecuarse entre sí y corresponder a su técnica propia, a las estrategias fílmicas y al público y a las salas donde se va a visionar. Y en ese sentido, La Gran Muralla cumple en todo lo referente a espectáculo, colorido y fantasía. No se excede ni en metraje (qué manía les ha entrado últimamente con alargar innecesariamente la duración de las películas), ni en violencia, ni en sangre. Y todo aquello en lo que domina la exageración (los saltos de la grullas, las piruetas de los soldados, la extraordinaria y –obviamente– increíble puntería de Matt Damon…) entra dentro del espectáculo buscado por la fantasía del género y la grandiosidad de la Muralla real. Insisto, a pesar del irrelevante planteamiento, a nadie engaña La Gran Muralla y, por tanto, no creo que a nadie decepcione.

La segunda idea que quería subrayar es que el mayor misterio de este film no es la construcción de la muralla ni lo que trataba de proteger, etc., sino el hecho de que sea el consagrado Zhang Yimou el que se haya atrevido a dirigirla. El creador de dramas que constituyen auténticas joyas del cine universal tales como Amor bajo el espino blanco, Sorgo rojo, Ni uno menos… no es la primera vez que cambia de tercio hacia la acción, como hiciera en Hero o La casa de las dagas voladoras. Sin embargo, nunca se había internado de semejante manera en la espectacularidad hollywoodiense, rodando, incluso, en inglés.

No sé si descubriremos sus verdaderas motivaciones, pero su diseño de la gala de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008 parece el feliz ensayo de esta nueva película. De cualquier modo, como espectadores, nos quedamos con la sofisticación y exuberancia de este film y con el intrascendente disfrute de una tarde de cine convencional.

Firma: Esther Rodríguez