La Reina de España
Título original
La Reina de España
Género
,
Año de producción
2016
Publico
Valoración
Lenguaje
Duración
128'
Fecha de estreno
25/11/2016
País

La Reina de España

2 / 6
Humor 1/5
Acción 2/5
Violencia 0/5
Sexo 2/5

En 1998 Fernando Trueba, con guion de Rafael Azcona, realizó La niña de tus ojos, acerca de un grupo de cineastas (director, productor, decorador, actores y actrices…) que viajaban a la Alemania nazi para rodar una coproducción hispano-germana en los estudios UFA bajo la supervisión del mismísimo Goebbles.

Recién cumplidos los dieciocho años de aquella aventura, Trueba vuelve a reunir al grupo para una nueva coproducción, esta vez con Estados Unidos, durante la España de Franco. La Reina de España comparte con su antecesora los mismos aciertos: el espectacular vestuario de Lala Huete, el cuidadísimo diseño de producción y una fotografía de gran calidad (demasiado brillante para mi gusto en esta segunda entrega, a cargo de José Luis Alcaine).

Sin embargo, lamentablemente, también hereda los errores (en especial, el guion deslavazado, carente de estructura y repleto de gags inconexos y un tono poco definido entre la comedia y el drama) a los que añade algunos despropósitos de nuevo cuño. La reina de España, de la que Trueba también es autor del guion, es demasiado larga y quiere abarcar demasiado, por lo que pasa de lo cómicamente absurdo a lo absurdamente reivindicativo en un vaivén muy nocivo para el seguimiento del espectador.

Sorprende además la descarada pleitesía, cercana al servilismo, hacia el cine de Hollywood del que, entre bromas y veras, se hace un homenaje bastante paleto. Dudo si el objetivo era, precisamente, criticar esa yanki-dependencia como propia del cine patrio franquista y sus características “españoladas”, pero la línea entre la veneración y la crítica es bastante tosca y el film no se sale del género que quizá quiera denostar.

Llama la atención que Trueba se permita el lujo, en un mismo metraje, de elogiar a Dalton Trumbo y defender, ahí es nada, la inmaculada justicia de los Estados Unidos de los 50 en contraposición con la indefensión legal de nuestra dictadura. Del mismo modo que cita con reverencia a los grandes mitos de Hollywood mientras parodia indisimuladamente a John Ford.

Si no queremos meternos en honduras ideológicas ni complicarnos la vida, La reina de España es una película que solo convence cuando discurre por el sendero de la comedia tradicional, burda y soez, aunque congruente con el film. Los secundarios componen unos personajes tópicos, pero al menos definidos, y cuentan con un Jorge Sanz inolvidable y un Santiago Segura que reconcilian en parte al público con este decepcionante subproducto.

Firma: Esther Rodríguez