La última canción 2016
Títol original
Tumbledown
Gènere
Any de producció
2016
Public
Valoració
Llenguatge
Durada
105’
Data d'estrena
30/12/2016
País

La última canción 2016

2 / 6
Humor 1/5
Acció 1/5
Violència 0/5
Sexe 2/5

Para su primer largometraje Sean Mewshaw ha escogido una historia romántica a la que ha impreso un toque indie con el que dotarle de cierta originalidad.

Durante los primeros compases, este relato de tema musical parece seguir fielmente los pasos del John Carney de Once o Begin again. Sin embargo, al no ahondar, ni seguir una dirección clara ni ofrecer, en definitiva, algo medianamante innovador, La última canción se va desinflando y resulta, como mucho, una meritoria copia de los films del estilo citado.

Nada que objetar acerca de la fotografía, de la ambientación o de la interpretación de los actores. Pero el guion, el bastidor en el que todo ello debe hallar su sitio, se revela inconsistente y poco efectivo.

Los trazos, por ejemplo, con los que retrata a Hannah, son demasiado gruesos, de modo que su mal humor, sus zafios desahogos sexuales, la burda autocomplacencia en su desgracia o su rechazo a los halagos a su difunto marido, logran que resulte altamente antipática y casi dé pena que el simpatiquísimo (y sin sombras, lo que tampoco resulta sutil) Andrew se prenda de ella.

El film, no obstante, se deja ver. Conforme gana en humanidad despegándose del personaje de Hannan y dando más carrete a su familia o al librero, se hace más simpática y el espectador puede encontrar más puntos de conexión con esta historia, que tiene demasiadas pretensiones, además de alargarse innecesariamente.

Curiosamente, al final, por mucho indie y mucho snobismo neoyorkino que tiñe la película, es el papel de la madre (y en parte el del padre) de Hannah los que logran colocar todo en su sitio y consiguen que esta obra no se embarre entre la nieve del paisaje y la languidez de sus canciones.

Firma: Esther Rodríguez