La vaca
Título original
La vache
Género
Año de producción
2016
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
91'
Fecha de estreno
30/09/2016
País

La vaca

4 / 6
Humor 2/5
Acción 2/5
Violencia 0/5
Sexo 0/5

Asombrosa, entrañable, preciosa o encantadora son solo algunos de los adjetivos que podríamos utilizar para definir La vaca. En su segundo largometraje, Mohamed Hamidi hace un alarde de madurez al rodar con firmeza y contención una historia de apariencia sencilla y desenfadada, pero llena de peso, amplitud y humanidad.

Inserta de lleno en el género costumbrista, Hamidi retrata con cercanía y honestidad los distintos ambientes y tipos humanos que rodean su cámara. Tensa la trama amagando con caer en la caricatura, la obscenidad o la denuncia políticamente correcta para recoger velas en el último momento y evitar que el guion dañe mínimamente a cualquiera de los personajes.

En una paupérrima y árida aldea argelina, en la cosmopolita Marsella, por los castillos medievales o en la turística París, los realizadores de La vaca se mueven con soltura exhibiendo la realidad con optimismo, aunque sin eludir las sombras que padecen sus protagonistas. Del choque de culturas, creencias, grados de desarrollo, diferencias generacionales o clases sociales Hamidi y su equipo extraen una fusión de buenas intenciones que define a todos los personajes, y que no es otra cosa que la condición humana.

Es innegable el protagonismo absoluto de Fatah (y de su vaca Jacqueline, por supuesto) ya que sobre él recae todo el peso de la película. La actuación de Fatsah Bouyahmed es impresionante y vital para componer el eje central del film. Sin embargo, la riqueza de La vaca se basa, como ya nos enseñaron los dramaturgos barrocos, en los personajes secundarios. No sólo el del infalible Lambert Wilson o la implacable esposa Naima, sino todos los que desfilan delante del público, tanto de modo continuo como fugaz, aportan distintos retratos humanos con los que es muy sencillo empatizar.

Además de la excelente interpretación de todos los actores, el éxito de La vaca se apoya también en un montaje muy logrado, que conjuga claridad y agilidad. El film alterna con eficacia planos fijos, planos subjetivos o panorámicas según convenga a la trama consiguiendo que el público se ubique rápidamente en el escenario, anticipe el desenlace de una situación y disfrute de una rápida pillería (como la del funcionario de Medio Ambiente).

La parte final puede resultar demasiada apoteósica, quizá por ser llevada por la presión mediática de las nuevas redes sociales pero Hamidi no deja que nunca se pierda el contacto con la realidad. Esa penúltima explosión del guion no es extraña en la historia del cine, cuando se pretende demostrar la fuerza del individuo sencillo apoyado por su comunidad, como si Fatah fuese un moderno Gary Cooper interpretando a Juan Nadie.

Mohamed Hamidi puede estar satisfecho: estoy convencida de que Frank Capra está muy orgulloso de él.

Firma
: Esther Rodríguez


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