Los juegos del hambre
Título original
The hunger games
Género
Año de producción
2012
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
142'
Fecha de estreno
20/04/2012
País

Los juegos del hambre

3 / 6
Humor 0/5
Acción 5/5
Violencia 2/5
Sexo 0/5

El best-seller de Suzanne Collins está batiendo récords de ventas para soportes electrónicos y no se queda atrás en papel (más de 20 millones de ejemplares sólo en inglés). La adaptación cinematográfica llega en un momento necesitado de una saga nueva para adolescentes, ahora que Potter ya es mayor y Bella está a punto de tener colmillos.

La película está hábilmente filmada y combina muy bien un creciente suspense en una primera parte, con una segunda dominada por las escenas de acción y alguna trampa de guión bastante ridícula. Por otro lado, se ha cuidado la escenografía en el conjunto del diseño visual. Gary Ross y su equipo han puesto una cara a lo que tantos lectores se habrán imaginado. Y la cara está entre las formas y colores del rococó y la arquitectura nacionalsocialista, quizá como parte de la reflexión política que afirman querer suscitar en el joven espectador.

Por su parte, Ross maneja una cámara muy inquieta, que no llega a marear, y sabe sobrevolar con barridos milimétricos los momentos más violentos para no escandalizar a padres y educadores. Crea así, sobre todo en la parte última, una especie de Espartacus o Roma en versión nickleodeon. Notable en la acción pero más previsible en las escenas dramáticas, Los juegos del hambre sería una excelente propuesta media para adolescentes –con trama romántica a tres bandas (simple y tramposa pero eficaz para su público)- si no estuviéramos ante niños gladiadores.

Es cierto que tanto el libro como la película evitan lo escabroso –incluso más el film-, pero no deja de ser algo malsano y desolador ver a niños de 12 a 18 años competir con instintos asesinos o morir atravesados por una lanza. Sobre todo, cuando detrás de esa historia tampoco late un viaje épico, rebelde y compensatorio de semejante cacería.

Aquí reside el pequeño problema del film. Por un lado, quieren entretener al mismo tiempo que hacer pensar. Pero, por otro, ni en el libro ni en el film se contemplan hechos auténticamente heroicos (después de que Katniss se presente en los juegos en lugar de su hermana), que hablen también de una auténtica rebelión intelectual o de acción social contra un poder tan claramente injusto e indigno. Lo mismo sucede con su ambivalente uso de la televisión en su vertiente de telerrealidad: parece que se hace parodia pero, al mismo tiempo, se juega a fascinar con la idea de la fama y la exhibición de sentimientos y habilidades. La influencia de unos cuantos años con formatos como Gran hermano, talent-shows o series de niños prodigio han hecho mella.

En definitiva, la película aprueba en su fuerza visual, a pesar de su evidente falta de hondura en la trama y contenido.

Firma: Lourdes Domingo


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