Los siete magníficos
Título original
The Magnificent Seven
Género
Año de producción
2016
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
130'
Fecha de estreno
23/09/2016
País

Los siete magníficos

3 / 6
Humor 1/5
Acción 4/5
Violencia 3/5
Sexo 0/5

El western es uno de los géneros cinematográficos de la época clásica que, cada cierto tiempo, como el ave fénix, renace de sus cenizas, con mejor o peor fortuna. Siempre es lo mismo, dice el público actual: pistolas, sombreros de vaquero, cartucheras, caballos, calles llenas de polvo, pañuelos al cuello y concurridos “Saloones”. Pero en esa reiteración, precisamente, está la grandeza de este género, y más si se presenta con la calidad, frescura, autenticidad y modernidad con la que lo hace Los siete magníficos (2016).

La historia, obviamente, no es nueva. La versión de Sturges de 1960 todavía pervive en la memoria de la mayoría de nosotros y ocupa un lugar destacado en las páginas de la historia del cine, cuando hablan de una época en la que el western (y el cine clásico en general) comenzaban su declive. Tampoco era novedosa esa primera versión ya que la idea estaba tomada de Los siete samurais, una de tantas genialidades rodadas por Akira Kurosawa. E incluso lo que el público más joven, que tantas pegas pone al western, quizá no sepa es que la divertidísima Bichos de Pixar, no es otra cosa que un remake animado de esta legendaria historia.

Esta nueva versión no se distingue mucho de las anteriores y es de agradecer que no pretenda irrigar la historia con los tópicos de nuestra sociedad del siglo XXI, cayendo en anacronismos que desvirtuarían un relato épico en esencia.

Antoine Fuqua es el encargado de dirigir estos nuevos siete magníficos, con los que continúa su carrera marcada siempre por películas sobrecargadas de violencia. Su principal virtud es saber adecuar el grado y el tipo de violencia a la historia que está contando: desde la excesiva brutalidad general de Día de entrenamiento hasta el durísimo y emocionante homenaje de Lágrimas del sol, pasando por la contenida pero esclarecedora denuncia de El tirador.

Y en Los siete magníficos hace lo más inteligente que podía hacer al enfrentase con una película sobre la que pesa demasiado su (o sus) predecesora: innovar lo mínimo imprescindible aprovechando los adelantos técnicos y la posibilidad de trabajar con un elenco entregado y de calidad.

El tono que ha dado al film, violencia aparte, tiene cierta elegancia e inocencia, recuperando el espíritu más genuino del género: héroes desinteresados de vidas errantes y desarraigadas mezclados con pacíficos granjeros y valerosas mujeres que luchan por su tierra y su familia.

En cuanto al aspecto visual es irreprochable se mire por donde se mire. Fotografía, música y efectos especiales impactantes envuelven al espectador soslayando lo más sangriento y escabroso de la historia sin eludir la omnipresente violencia que presenta el guion.

Para la planificación Fuqua opta por ocupar un punto intermedio entre el western clásico y el spaghetti de Leone y Morricone. El director sabe combinar largos primeros planos (cambiando a Henry Fonda por Denzel Washington) envueltos en una tensa y penetrante música, con un guion ágil que permite que las más de dos horas de film se pasen en un suspiro.

Por todo ello, el público que no sea especialmente sensible a los tiroteos, encontrará en estos siete magníficos, el entretenimiento, la acción, la valentía, la bondad, el miedo, la crueldad, el compañerismo y, resumiendo, la épica, que el western siempre nos ha proporcionado.

Firma: Esther Rodríguez


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