Monsieur Chocolat
Título original
Chocolat
Año de producción
20156
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
110'
Fecha de estreno
29/04/2016
País

Monsieur Chocolat

4 / 6
Humor 3/5
Acción 1/5
Violencia 1/5
Sexo 1/5

Roschdy Zem realiza un extraordinario biopic de la vida de Rafael Padilla, conocido como Chocolat, el primer payaso y actor negro que actuó y causó sensación en la escena parisina.

Con Intocable (2011), Omar Sy, demostró sus dotes para la comedia, arrasando en la taquilla de Francia y de medio mundo. En esta ocasión da vida a Chocolat, un histórico personaje del circo francés, el primer negro, que tuvo que luchar contra los prejuicios, el racismo y sus propios vicios para hacerse un hueco en el mundo escénico. La actuación de Sy llena la pantalla: su presencia, su sonrisa y la cantidad de registros para la comedia y la tragedia –porque eso es lo que es Monsieur Chocolat, una tragicomedia– parecen infinitos.

No obstante, lo que convierte a Monsieur Chocolat en una obra maestra es el hecho de que el personaje de Footit, interpretado por James Thiérrée, está a su altura y le da la réplica. Footit encarna el alma del payaso, triste, cargado de complejos pero con la obligación hacer reír cada noche al público. El cuadro que componen los secundarios no desdice de los protagonistas: Marie (Clotilde Hesme), la enfermera enamorada de Chocolat por el que sacrifica su honra y su trabajo; los empresarios teatrales que se mueven entre la necesidad de público y la explotación del actor; o Víctor (Alex Descas), el negro que representa el orgullo de raza y la lucha de clases.

En todos los personajes que aparecen en escena, encontramos luces y sombras, virtudes y vicios y así es más fácil quererlos, reír con ellos durante la primera parte de la película y llorar con ellos en la segunda. En el argumento no hay imposiciones, no hay ideas preconcebidas, ni sobre el racismo, ni sobre el teatro; Monsieur Chocolat es una lección de vida; una historia que nos hace reflexionar sobre nuestra mirada europea y sesgada de la realidad.

Si se trata de poner algún “pero” al film de Zem, es cierto que sobran ciertas transiciones demasiados abruptas que cortan el buen ritmo de la historia; quizá ciertos flashbacks que repiten ideas ya aprehendidas. Sin embargo, son detalles sin importancia dentro de una cinta luminosa y conmovedora; de personajes reales con claroscuros, pasiones y defectos.

En fin, otro ejemplo de cómo la industria francesa sube la calidad de su cine con historias que sobrecogen al espectador por su realismo, su optimismo y su enseñanza de vida. Una película muy recomendable para padres, profesores y adolescentes.

Firma: Llorenç Ramis