O los tres o ninguno
Título original
Nous trois ou rien
Género
,
Año de producción
2014
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
102'
Fecha de estreno
23/03/2016
País
,

O los tres o ninguno

3 / 6
Humor 1/5
Acción 1/5
Violencia 1/5
Sexo 1/5

Kheiron, nombre artístico del actor y humorista franco-iraní Nouchi Tabib, presenta su ópera prima con la que ha encandilado al público en Francia. Además, ha sido la ganadora del Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Tokio, el pasado mes de octubre.

O los tres o ninguno narra la historia de los propios padres de Tabib, que hace su debut como director y guionista, además de protagonizar la película junto con la actriz Leïla Bekhti. Esta preparó su papel con la ayuda de los padres de Kheiron, presentes en el rodaje para resolver sus dudas.

Con gracia y acierto, al inicio se nos presenta la extensa familia (no es usual ver un clan tan numeroso en pantalla) de Hibat como si de un falso documental se tratase. El film es un homenaje al pasado de sus progenitores, Hibat y Fereshteh, dos jóvenes alegres y optimistas que afrontan las duras expectativas que les esperan con una admirable fortaleza, compartida en todo momento. Amor, familia, sacrificio y la fuerza de un matrimonio indestructible es lo que transmite la pareja protagonista. También vemos el lado oscuro del régimen de Irán, en clave descaradamente cómica y caricaturesca, por supuesto. No estamos ni mucho menos ante un drama. La película se ríe constantemente de su propio relato, quitando hierro a la situación y destacando siempre lo positivo frente a la dura problemática real.

Simple, modesta y amena, contando con interpretaciones que llegan a emocionar, O los tres o ninguno consigue, fiel al estilo francés, mezclar temática social con humor marca de la casa. Y también consigue, poner en valor, a parte de lo ya mencionado, la cultura, la mujer en el islam y la importancia de las raíces propias, por muy lejos de casa que uno esté.

Aunque la película no tiene más pretensiones ni es una gran obra, no es fácil conseguir este resultado cuando se trata un tema tan delicado. Ojalá aquí tuviésemos el mismo temple e ingenio para “reírnos” de nuestra propia historia.

Firma: Begoña Arribas


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