Paddington
Título original
Paddington Bear
Género
Año de producción
2014
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
95'
Fecha de estreno
06/01/2015

Paddington

4 / 6
Humor 3/5
Acción 4/5
Violencia 0/5
Sexo 0/5

Con permiso de Pixar, Paddington es, seguramente, la mejor película infantil que se ha rodado en muchísimo tiempo. Y desde luego la mejor si excluimos las de dibujos animados.

Este film recupera algo que ya parecía olvidado: el concepto de cine familiar clásico, el de los Disneys de los 50/60, como Mary Poppins, con el que tiene bastantes puntos en común (Londres, la figura del padre, el ser fantástico que vuelve a unir a la familia…). Un cine destinado a los más pequeños de la casa, pero que los jóvenes y adultos pueden soportar fácilmente, disfrutar del entretenimiento e incluso admirar lo perfecto de su realización. Y todo ello sin recurrir a bromas con doble sentido o concesiones a la actualidad más fácil, como parece ser la tendencia del supuesto cine familiar de los últimos años liderado por Shreck y compañía.

Las aventuras del osito Paddington, tan británico por su nombre y sus botas de agua, pertenecen a la cultura popular inglesa desde que Michael Bond escribiera su historia y diseñara su figura allá por 1958. Desde entonces, su popularidad no ha dejado de crecer en forma de cuentos, series de televisión y todo tipo de juguetes u objetos vendibles. Era lógico, por tanto, que el equipo de realizadores de la película hayan tenido tanto cuidado y puesto tanto esmero a la hora de sacar adelante un proyecto que tenía por protagonista a un personaje tan conocido, por lo menos en el ámbito anglosajón.

Y el resultado de un trabajo bien hecho es una película prácticamente perfecta. La fotografía es exquisita, el atrezzo impecable, el vestuario elegante y adecuado y la música imperceptible, como corresponde a una banda sonora en un film no musical. El Londres que aparece, nevado y lluvioso, y todos los interiores pueden resultar excesivamente coloristas, pero eso acrecienta el tono infantil y luminoso que quiere mantener la película. En algunos momentos, además, se recrea con detalles sofisticados y preciosistas (la casa de muñecas, o el tren de la tienda de antigüedades) que provocan auténtica admiración, teniendo, por otra parte, el acierto de usar esas filigranas para contar algún detalle concreto, sin prolongarlos demasiado ni abusar de su número.

Y el guión, como no podía ser de otro modo, contiene de todo. Acción, aventuras y tensión adaptadas a los niños, trompazos y carreras suficientes para entretener a los más pequeños y detalles de la historia (no añadidos postizos) más orientados hacia los adultos, como la apresurada llamada a la aseguradora de la casa, el cambio de vehículo familiar, la lucha con el teléfono de la ducha o las ironías sobre el tiempo y la buena educación de los londinenses. Incluye también, algunas referencias y guiños a otros films (Indiana Jones, Misión imposible, Tarzán…) pero como quien manifiesta que bebe de la tradición aventurera del cine o de la literatura, no como quien rellena un guión a base de recopilar aciertos ajenos.

Todos los personajes cumplen su papel y contribuyen a dar naturalidad a la historia. Quizá alguno resulte demasiado tópico (la hija adolescente, por ejemplo) pero no desentona en un relato en el que se habla con sencillez de la unidad familiar, el respeto a los demás, la necesidad de la autoridad, la convivencia intergeneracional o la ayuda en casa. Y los actores los encarnan con la profesionalidad que se les presupone. La reciente hermana de Cate Blanchett en Blue Jasmine (Sally Hawkins), el Robert Crawley de Downton Abbey (Hugh Bonneville) o la omnipresente Nicole Kidman, no dejan entrever que el de Paddington sea un papel “menor” en su carrera y lo interpretan a la perfección.

En definitiva, un lujo cinematográfico que me suscita dos dudas. La primera, si el hecho de ver habitualmente tanta mediocridad en las salas de cine puede impedir que apreciemos en lo que vale este Paddington de 2014. Y la segunda, si me he quedado escasa poniéndole sólo cuatro estrellas. A quien quiera sacarme de dudas, se lo agradeceré.

Firma: Esther Rodríguez


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