Rams. El valle de los carneros
Título original
Hrutar
Género
Año de producción
2015
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
93'
Fecha de estreno
13/11/2015
País

Rams. El valle de los carneros

3 / 6
Humor 1/5
Acción 1/5
Violencia 0/5
Sexo 0/5

Grímur Hákonarson estrena su segundo largometraje de ficción y el primero que llega a nuestro país. Este joven director se llevó el Premio en Cannes en la sección Una cierta mirada, la Espiga de Oro en la Seminici 2015, y también en Valladolid el galardón Pilar Miró al Mejor Director Novel (exaequo) y el Premio de la Juventud.

La película tiene el atractivo de lo exótico para los que habitamos en parajes más cálidos y, al mismo tiempo, en ella late algo universal que es común a todas las personas que viven y trabajan ligadas casi orgánicamente a la naturaleza. Los hermanos Gummi y Kiddi representan esa conexión con la vida animal, por la que incluso son capaces de altos sacrificios, al mismo tiempo que no se dirigen la palabra y compiten con envidia por criar al mejor carnero.

Esta ridícula paradoja se expresa con mucha verosimilitud a lo largo del film, que alardea de un costumbrismo cómico-trágico muy singular, incluida esa obsesión algo gratuita por las escenas en el baño. En el despliegue de Rams, Grímur Hákonarson acerca sin tapujos una Islandia rural, cuyas inclemencias también afectan a las jóvenes generaciones. Sin embargo, en medio de esa planificación pegada al encuadre fijo y prolongado y de la escasez de diálogos -pues la misma arquitectura y geografía son ya muy elocuentes-, Hákonarson da relieve a los lazos fraternos de la sangre. En este sentido y sin revelar nada, la película se cierra con una simbiosis de temas y motivos visuales perfectamente ensamblada.

De carneros y hermanos, este Rams invocará, especialmente, a espectadores con algo de voluntad pastoril.

Firma: Lourdes Domingo


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