Reparar a los vivos
Título original
Réparer les vivants
Género
Año de producción
2016
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
103'
Fecha de estreno
04/08/2017
País

Reparar a los vivos

2 / 6
Humor 0/5
Acción 1/5
Violencia 2/5
Sexo 1/5

Desconociendo la novela homónima de Maylis de Kerangal y, por tanto, sin poder hablar de la adaptación que se ha hecho de ella, el film despliega una confusa intencionalidad. No queda claro el posicionamiento del director ni de los personajes ya que sus mensajes parecen contradecirse en ciertos momentos. Suponemos que Quillévéré no se quiere mojar en la perspectiva ética para así llegar al mayor público posible. Sin embargo, aunque no lo explicite, está claro que pretende ser una oda a la vida tal y como su título indica.

De este modo, bajo esta problemática reside un tema conflictivo y, por si fuera poco, presentado a través de diversos ángulos que van desde la medicina más pura (se presencian dos limpias y largas operaciones a corazón abierto), pasando por un crossover en el que se terminan uniendo los argumentos, hasta un drama con trama de amor familiar y romance lésbico (que hace desprender un aroma sensual sobre una película que no parece preparada para ello).

Es una lástima que se genere este mejunje ya que el film arranca muy bien. Un adolescente queda con muerte cerebral tras un accidente al volver de hacer surf y, a tiempo casi real, la familia ha de encarar la situación. Sería un plato perfecto para un buen debate en colegios acerca de la posesión de la vida y de sobre quién puede decidir sobre la existencia de uno para darla a otro.

Pero no sería bueno terminar sin destacar la bella interpretación de Emmanuelle Seigner y Anne Dorval, junto con el trabajo del compositor Alexandre Desplat (Harry Potter y las reliquias de la muerte, El curioso caso de Benjamin Button).

Toda esta mezcla rara hace que realmente sí que se tenga que reparar a los vivos, a los que han dejado caer una propuesta tan buena; aunque, si se seleccionan las escenas correctas, encaja perfecto para trabajarla con adolescentes.

Firma:
Carla Sciamma