Rogue One: una historia de Star Wars
Título original
Rogue One: A Star Wars Story
Año de producción
2016
Publico
Valoración
Lenguaje
Duración
133’
Fecha de estreno
16/12/2016
País

Rogue One: una historia de Star Wars

4 / 6
Humor 2/5
Acción 4/5
Violencia 2/5
Sexo 0/5

Gareth Edwards (Godzilla) coge el relevo en este spin-off de la famosa saga de La guerra de las galaxias, para mostrarnos, una vez más, que este universo no defrauda. Para situarse hay que tener en cuenta que este filme tiene lugar entre el episodio III (La venganza de los Sith) y el IV (Una nueva esperanza), lo que fueron la sexta y primera películas, respectivamente.

Un grupo de rebeldes, sobre todo procedentes de la Alianza Rebelde, se enzarza en la misión de recuperar los planos de la Estrella de la Muerte, la última arma mortal que ha creado el Imperio.

Pese a que Felicity Jones encabece el reparto junto al mexicano Diego Luna, muchos secundarios cogen más peso de lo habitual. Los principales intérpretes son héroes cada vez más grises, aunque no se ahonda mucho en sus vidas. Más bien se podría decir que la protagonista es, precisamente, la causa misma por la que los demás ponen su vida en constante riesgo. Es la misión la que predomina sobre las historias de cada personaje.

El largometraje está lleno de acción y de toques de humor acertados y bien repartidos. Nos habla de superación, de compromiso por un bien mayor y de redención, todos ellos atributos propios de la casa.

Sin dejar de lado el tono del creador de esta guerra, George Lucas, pero con nuevas formas de contar, Rogue One gusta mucho. Tiene todos los ingredientes de la saga: acción, espadas láser, villanos muy villanos –entre ellos Darth Vader–, una mujer luchadora y un joven rebelde que apoya su causa, e incluso hasta un robot que sirve de alivio cómico. Nada que no nos hayan contado antes en Star Wars, pero con la ventaja de que se trata de un argumento independiente. Esto sirve para crear unos personajes que funcionen perfectos para ese pequeño y tan importante paso en la historia de un largo conflicto ya escrito.

Los efectos especiales no se quedan cortos. Se echa mano del CGI para recrear caras conocidas, como la del villano Wilhuff Tarkin, que en el episodio IV fue interpretado por Peter Cushing. No obstante, se debe admitir que tanto efecto por ordenador chirría un poco. Se sabe de sobra el alcance tecnológico de la franquicia y los excesos pueden restar. Aun con esto, la estética visual no tiene nada que envidiar a las anteriores.

La banda sonora funciona acorde a la tradición de John Williams, con la aportación novedosa del genial compositor Michael Giacchino (Jurassic World, Inside out, entre otras muchas). Edwards nos trae nuevas formas de contar y nuevas ciudades en las que disfrutaremos del variopinto reparto. Los fanáticos no se quedan sin sus guiños con la aparición de algunos de los protagonistas más emblemáticos de la saga.

Firma:
Elena Mira


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