Solo el fin del mundo
Título original
Juste la fin du monde
Género
Año de producción
2016
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
95’
Fecha de estreno
06/01/2017
País

Solo el fin del mundo

3 / 6
Humor 0/5
Acción 1/5
Violencia 0/5
Sexo 1/5

Xavier Dolan traslada al cine la obra de teatro homónima de Jean-Luc Lagarce. Este dato, de por sí, ya es revelador pues anuncia un film lleno de diálogos y constreñido en un ambiente claustrofóbico donde sea factible disparar todas las tensiones de los personajes.

Si bien el peso teatral lastra en parte la película, también es cierto que el oficio de Dolan convierte en lenguaje fílmico casi todas las escenas. Gracias al dominio de la luz, de los encuadres (un tanto agotadores los primeros planos contrapicados) y jugando eficazmente con los distintos espacios, el director ofrece un producto completamente cinematográfico.

El relato, como también era de prever, discurre en un corto espacio de tiempo donde se descubren, detonadas por la llegada de Louis, las pasiones contenidas durante años. El argumento no es nuevo y las singularidades de la familia protagonista no aportan ningún secreto inconfesable ni sorprendente, sin embargo, el buen hacer de Dolan y, sobre todo, la potencia de algunos personajes, contribuyen a que Solo el fin del mundo se convierta en un nuevo acierto del joven director canadiense.

El elenco, siendo eficaz, es irregular. Cassel y Seydoux lidian como pueden con sus desequilibrados papeles y Ulliel deambula por el film con un hierático y distante semblante. No obstante, Marion Cotillard culmina de nuevo una brillante interpretación facilitada, eso sí, por una caracterización muy atractiva en su insulsa sencillez.

De modo similar, Nathalie Baye, en el rol de la madre, compone lo más valioso del film en fondo y forma. Excesiva y extravagante, sabe rozar el ridículo con O’Zone a la vez que crea una escena brillante, intensa y llena de contenido en la que habla con su hijo, ambos de perfil, con calma y profundidad y con un mensaje lapidario: Crees que no te queremos. Todavía no lo entiendes. Yo no te entiendo. Pero te quiero. Y eso no me lo va a quitar nadie.

Firma:
Esther Rodríguez


Este análisis se publicó en . Añade el a tus favoritos.

Deja un comentario