Sparrows (Gorriones)
Título original
Sparrows / Serçeler
Género
Año de producción
2015
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
99'
Fecha de estreno
09/09/2016
País
,

Sparrows (Gorriones)

2 / 6
Humor 0/5
Acción 1/5
Violencia 0/5
Sexo 3/5

En cualquier relato artístico, las crisis de todo tipo son el alimento básico para que el drama funcione. No es de extrañar, por tanto, que la adolescencia, crítica por definición, haya sido siempre un tema muy apetecido por escritores o cineastas.

Rúnar Rúnarsson acude a dicha fuente de inspiración para contarnos la historia de Ari, un joven sensible e introvertido y muy poco conflictivo que ve cómo su frágil estabilidad familiar se desmorona al ser enviado a vivir con su padre. Al ya dramático divorcio se une la sensación de abandono por parte de su madre.

Ari es conformista, no le gusta pero lo acepta. Observa e intenta integrarse aunque, y aquí está el principal valor de la película, los adultos que deberían acompañarle, guiarle y quererle, son los que, de diferentes maneras hunden al joven y le abocan a una situación cada vez más desesperada e incomprensible.

Siempre el cine, reflejo fiable de la sociedad, pone de relieve cómo el mundo de hoy es un mundo de adultos educados con el único estandarte de la libertad individual, aunque con el paso del tiempo esa búsqueda se convierta en un egoísmo del que son víctimas principales los jóvenes, principalmente sus propios hijos. El Pasado de Asghar Farhadi o El camino de vuelta de Faxon y Rash son claros ejemplos de ello.

Sparrows nos introduce con sutileza y sinceridad en el mundo interior de Ari, mientras el espectador siente enseguida la frialdad del ambiente (los paisajes son uno de los grandes aciertos del film) y el desconcierto ante unos adultos más inmaduros que el propio protagonista. La soberbia y contenida actuación de Atli Oskar Fjalarsson, interpretando a Ari, contribuye en gran medida a sumergirnos en su mundo interior. También es interesante ver cómo la abuela, reducto de una sociedad con unos valores algo más amplios que la siguiente generación, aparece como una roca firme y mullida donde reposar todas las angustias.

Rúnarsson mantiene el tono y la calidad durante la primera mitad de la película. Sin embargo, luego el relato pierde toda sutileza (a pesar de un evidente intento por mantener la elegancia) y todo empieza a sonar muy visto. Los encuentros sexuales, aparte de la lógica tristeza, nos retrotraen al universo de los 70 cuando el cine intentaba huir de los tabúes y se centraban en plasmar sin tapujos el despertar sexual de los adolescentes.

Pero ha llovido mucho desde entonces y a los cineastas se les pide algo más de hondura, más en este caso en el que tan bien habían empezado las cosas y que, dado el final, parece apostar por la prevalencia del bien y lo correcto.

Firma: Esther Rodríguez


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