The extraordinary tale
Títol original
The extraordinary tale
Gènere
Any de producció
2013
Public
Valoració
Llenguatge
Durada
79'
Data d'estrena
25/07/2014
País

The extraordinary tale

2 / 6
Humor 2/5
Acció 0/5
Violència 1/5
Sexe 1/5

José F. Ortuño y Laura Alvea debutan en la dirección de largometrajes con esta singular propuesta, que ha supuesto la primera película producida por su propia compañía Acheron films, fundada por ambos en 2011. Los dos acumulan cierto bagaje en televisión y, además, él ha destacado hasta ahora como autor de obras teatrales, al tiempo que ella ha trabajado de ayudante de dirección en films como Carmina o revienta o Juan de los Muertos.

Rodada enteramente en inglés, The extraordinary tale ya ha traspasado fronteras antes de su estreno en nuestro país, siendo presentada con muy buena acogida en diversos festivales independientes internacionales, y premiada en Málaga o Cardiff entre otros certámenes. Su estilo visual, con toques de Jean-Pierre Jeunet (Amélie) o Wes Anderson (Moonrise Kingdom), ha cautivado a crítica y jurados junto a una historia con ciertos aires de realismo mágico.

Simplemente cuatro personajes y un pequeño hogar como escenario único dan vida a este relato de apenas hora y veinte minutos de duración, un trabajo y un material que, probablemente, hubieran funcionado mejor como corto. Ortuño y Alvea ofrecen un cuento extraño y surrealista, en el que la irrealidad se apodera de la definición psicológica y moral de sus protagonistas y del mundo que los rodea.

Con ello, la película presenta una comedia entre romántica y negra que saca a la luz cuestiones como la soledad, la amistad, el amor, el matrimonio o la maternidad. Temas interesantes para cualquier producto si no fuera porque el enfoque que esta pareja de cineastas otorga a la cinta aísla, casi por completo, todo este fondo de una dimensión auténticamente humana.

Y es que todo lo que mueve a los protagonistas de The extraordinary tale parte de la base de la irracionalidad y la incultura, lo cual ofrece juego al gag y a la broma, pero resulta un obstáculo para que el espectador empatice de manera verdadera con ellos más allá del encanto y la gracia que puedan despertar sus inocentes vidas.

Se le puede reconocer cierta originalidad e ingenio en el apartado visual y estético y en sus interpretaciones (con una Aïda Ballmann haciendo, prácticamente, cine mudo), aunque, en el fondo, la película no consigue ser más que un excesivamente calculado conjunto de formas más o menos atractivas y novedosas, con muy poco contenido y un final polémico y hasta desagradable.

Firma: Juan Xipell