Toni Erdmann
Título original
Toni Erdmann
Género
,
Año de producción
2016
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
162'
Fecha de estreno
20/01/2017
País

Toni Erdmann

4 / 6
Humor 2/5
Acción 1/5
Violencia 0/5
Sexo 1/5

Maren Ade presenta su tercer largometraje como directora, guionista y productora, una tarea que ejerce también para otros cineastas. Ahora, Toni Erdmann ha logrado posicionarse como una comedia tan particular como el sentido del humor de su protagonista.

El film ha llegado a los grandes premios de la industria y ha recibido los Firesci en Cannes y San Sebastián. Inteligente, sabia y sin tapujos es la manera de abordar la relación entre padre e hija en el contexto contemporáneo.

Si hacer reír es de las tareas más difíciles que tiene delante un guionista y/o director, hacer reír y, a la vez, capturar un drama real y complejo es algo que merece un doble aplauso. En este sentido, el guión y la dirección de actores consiguen dar cuerpo a un relato sólido y tremendamente cómico, que introduce cuestiones íntimas y dolorosas (como el distanciamiento e incluso el desprecio hacia quien te ha dado la vida), pero también otras más externas y profesionales (como el someterse a los dictados empresariales como única meta existencial e intoxicar de capricho y materialismo la afectividad propia y ajena).

Toni Erdmann maneja con tino hasta dónde llega la risa para activar un conflicto y mover o remover narrativamente a Ines en la trama y hasta dónde llega la fractura interior, e incluso dónde conviven ambas (que es en no pocas escenas). Ade tan solo pierde proporción en dos secuencias, en las que (sobre todo por alargar los tiempos) se aleja de esa virtud que impregna, en una tarea que no es fácil, su largo largometraje y en las que invade la elegancia con una rudeza exagerada.

A pesar de todo este potencial y de la capacidad de los actores protagonistas para hacerse con sus caracteres y llegar al espectador, Toni Erdmann no es una apuesta que esté llamada a interpelar un sentido del humor amplio. Es singular, tiene matices en segundo plano, se acerca a las tres horas e incomoda en no pocos momentos. Lo que sí resulta muy universal y es interesante recoger del film es que Winfried (alias Toni Erdmann) es alguien profundamente humano y, por eso, es profundamente divertido.

Firma: Lourdes Domingo


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