Train to Busan
Título original
Busanhaeng
Género
, ,
Año de producción
2016
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
118'
Fecha de estreno
06/01/2017

Train to Busan

4 / 6
Humor 1/5
Acción 4/5
Violencia 3/5
Sexo 0/5

Extraordinaria y magnífica película, entre otras cosas porque pertenece a un género minoritario en el que parece que todo está ya inventado y donde las novedades se basan en una mayor cantidad y calidad visual de sangre y vísceras.

Esta nueva producción coreana se permite el lujo de presentar todo lo que uno espera de este tipo de films (sustos, sangre, acción, sorpresas, callejones sin salida, etc.) con una calidad exquisita y un aire novedoso que garantiza disfrutar con interés las dos horas de metraje.

¿Y cuáles son los elementos que hacen de Train to Busan algo especial? Por un lado, la elección de un tren en marcha proporciona la claustrofobia y la fatalidad necesaria para que el espectador sufra lo indecible con los supervivientes buscando las inexistentes salidas. Y del mismo modo, el hecho de contar con escenas en el exterior desahoga, evita el aburrimiento e incrementa la sensación de que no hay solución posible.

Los propios zombis ofrecen también algún detalle que los hace más interesantes. Interpretados por bailarines, los primeros estertores tras el contagio se escenifican con movimientos agresivos y dramáticos, pero perfectos y controlados por lo que penetran con más efecto en la epidermis del espectador. Y por ser bailarines, también resultan interesantes los movimientos que realizan cuando no atacan, como una coreografía organizada, más aterradora si cabe que los habituales paroxismos desmelenados. El trabajo de maquillaje es impecable, aunque los realizadores huyen del exceso de sangre sin restar por ello ni un ápice de agresividad a sus letales mordiscos.

Otro elemento diferenciador sería el uso de una fotografía limpia y nítida, que revela, con amplitud, todo el entorno de las escenas, subrayando los objetos cotidianos, los obstáculos y los ínfimos puntos de huida. La cámara contribuye con una planificación ágil, capaz de meterse por recovecos imposibles y dejando muchas veces que el peligro se mueva en la esquina del plano para mayor pavor de los que ocupan su centro.

Sin embargo, el mayor logro de Train to Busan es querer (y conseguir) que una película de este género tenga como verdaderos protagonistas a personas de carne y hueso, con diferentes filiaciones, gustos, prioridades y valores. El grupo humano protagonista, desde el padre y la hija al malvado industrial pasando por las dos hermanas, el mendigo, el equipo adolescente de béisbol y la pareja que espera su primer hijo, componen un abanico de personalidades coherentes, ricas y apenas estereotipadas, que enriquecen sobremanera esta narración de zombis.

La película no esconde su moraleja y habla abiertamente de la necesidad de darse a los demás, de la generosidad y del heroísmo y de poner a la familia como centro de cada vida. A pesar de lo evidente del mensaje, este no queda panfletario pues viene avalado por las decisiones de los protagonistas, sus cambios, sus distintas percepciones y la imposibilidad de ver si habrá un final feliz o cómo será este.

Como mencionaba al principio, Train to Busan se permite el lujo de tejer esta historia de zombis con detalles elegantes entre los que destaca el oír (y entender) al final por qué la niña no termina al principio su canción. Sutilezas que pueden considerarse superfluas pero dan a este film una calidad superior a casi todas las de su género.

Firma: Esther Rodríguez


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