Últimos días en La Habana
Título original
Últimos días en La Habana
Género
Año de producción
2016
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
92'
Fecha de estreno
07/04/2017
País
,

Últimos días en La Habana

3 / 6
Humor 0/5
Acción 2/5
Violencia 3/5
Sexo 4/5

Mientras Miguel le da la comida a Diego, vamos descubriendo que ambos viven juntos como si fueran la noche y el día. Diego es gay, positivo y luminoso; Miguel es asexual, negativo y oscuro. Diego es el héroe, Miguel el antihéroe. Pero entre ambos existe una amistad contradictoria e indestructible, sostenida por un pasado compartido del que sólo ellos conocen sus secretos.

El cubano Fernando Pérez, director y coguionista de este film, se vinculó a la actividad cinematográfica como ayudante de producción y traductor. Posteriormente lo hizo como ayudante de dirección en largometrajes y documentales, hasta que en 1987 dirige su primera película. En 2003 consolida su carrera con Suite Habana, nominada en el Festival de San Sebastián y premiada en los Goya como Mejor Documental y Mejor Película Iberoamericana.

Para adentrarse en el fondo y forma de Últimos días en La Habana, el reciente y dramático título de Fernando Pérez, justo será desprenderse de calificativos arcaicos y menosprecios habituales, en justa consideración de las dramáticas consecuencias derivadas de tantos años de anómala situación humana y política en una ciudad como La Habana, donde miseria e incultura popular, aunque sea en determinados sectores sociales, han brillado por encima de justas creencias y nuevos horizontes.

Y, de aquellos barros… estos lodos. No puede negarse que ésta sería una película de muy difícil digestión sin tener en consideración dichos antecedentes.
Una vez digerido este prólogo y aceptada la desesperada circunstancia de seres como el personaje de Diego, homosexual y con una enfermedad venérea en fase terminal, es más razonable entender la solícita atención humana que le presta su compañero de piso, soslayando en ocasiones sus propios intereses.

Quizás sea en este desinteresado y solícito cuidado donde radica la auténtica virtud que desprende este film, duro, brutal y despiadado. Cine-denuncia, en suma, de amargas situaciones que, afortunadamente el tiempo va adecuando a la auténtica razón de vivir.

Firma: Joaquín Guitart


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