Un monstruo viene a verme
Títol original
A monster calls
Gènere
,
Any de producció
2016
Public
Valoració
Llenguatge
Durada
108'
Data d'estrena
07/10/2016
País
,

Un monstruo viene a verme

3 / 6
Humor 0/5
Acció 1/5
Violència 1/5
Sexe 0/5

Aunque en su tercer largometraje Bayona no trabaja con su guionista habitual, Sergio G. Sánchez, este fue quien le regaló la novela de Patrick Ness que ha inspirado la película de título homónimo.

En realidad, Un monstruo viene a verme tiene su origen en las notas que dejó Siobhan Dowd (una escritora que falleció en 2007 por culpa de un cáncer) y que cayeron en manos de Ness por encargo. Sin embargo, el proceso de adaptación a la gran pantalla no ha restado coherencia a un guión que tiene el sello del director barcelonés en varios de sus frentes.

De hecho, la historia se centra en los asuntos que también estructuraban El orfanato y Lo imposible, como el duelo ante la pérdida o el proceso de crecimiento ante el dolor y, todo ello, también en el ámbito de la infancia y de la relación materno-filial. Juan Antonio Bayona, esta vez, tampoco esconde sus referencias cinematográficas, que forman parte de su infancia y entre las que Spielberg se ha convertido ya en el nombre más citado.

No obstante, en Un monstruo viene a verme emerge un aspecto novedoso y metalingüístico y que hace más nostálgica y manierista su perspectiva: el relato verbal e iconográfico como uno de esos caminos hacia el conocimiento propio, hacia la redención. Este aspecto tan esencial ya en las primeras reflexiones sobre el arte de relatar (la Poética de Aristóteles) hace de este film un cuento bastante canónico, pero poco ortodoxo en su ritmo.

En este sentido, cabe decir que Bayona ha convertido un argumento sencillo y nada enrevesado, desde el punto de vista de la trama, en una película de mucha expresividad y poca acción. Puede decirse que ha puesto el acento en la construcción de imágenes sugerentes, que hablen y sean capaces de encarnar la proyección de temores y, al mismo tiempo, ser intensas y sorprendentes en su desarrollo visual. Sin duda, aquí hay que incluir la viveza de las ilustraciones animadas que crean un contraste que va más allá de la estética.

Por eso no hay que engañarse. Este film, aunque las apariencias señalen hacia una gran producción y aunque hay unas cuantas secuencias de lágrima viva, es un drama reflexivo y bastante fenoménico de esos procesos existenciales que, tarde o temprano, se presentan en nuestras vidas.

Con un Lewis MacDougall, un joven actor que es vehemente y profundo sin cansar al espectador, y con una Felicity Jones y Sigourney Weaver que roban muy bien los planos sin destronar, Un monstruo viene a verme es implacable en los hechos y en los matices precisos que hace sobre la realidad y sobre las acciones e intenciones humanas. Es implacable porque Bayona sabe que su título, Un monstruo viene a verme, se conjuga en primera persona para cada espectador.

Firma: Lourdes Domingo