Viaje a Italia
Título original
The trip to Italy
Género
Año de producción
2016
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
108'
Fecha de estreno
07/10/2016
País

Viaje a Italia

2 / 6
Humor 1/5
Acción 1/5
Violencia 0/5
Sexo 0/5

Entre 2010 y 2014 la BBC produjo y emitió The Trip, una serie de doce capítulos de tema cultural y gastronómico. En ella dos actores, Steve Coogan y Rob Brydon se interpretaban a sí mismos viajando por el Reino Unido para visitar y degustar restaurantes y comidas típicas por encargo del periódico The Observer. En el actual Viaje a Italia simulan ser llamados para repetir la experiencia; esta vez recorriendo seis emblemáticos parajes de la Península itálica, de San Fruttuoso a Capri.

Desconozco la serie original, pero su embotellamiento y traslado a las pantallas de cine suena a precipitación, corta-pega y autosuficiencia. La película despierta un inicial y entusiasmado interés, que pronto se torna en desconcierto para los que no sabíamos de la existencia de la serie anterior. Cuesta entender de qué va el programa. No obstante, embarcados en el mini de Coogan y Brydon, emprendemos con ellos el viaje a la expectativa de una mayor claridad.

A partir de la primera vez que se bajan del coche, Viaje a Italia se convierte en el agotador parloteo de lo que parecen dos monologuistas improvisando con la pretensión de que su bagaje cómico trabaje por ellos. Sus imitaciones estelares, supuestamente graciosas, dominan los diálogos de manera que Al Pacino o Hugh Grant aparecen continuamente convocados como recurrente recurso cómico o para ocultar la falta de ideas. El hecho de que ellos mismos se rían de las imitaciones no elimina el empobrecimiento del guion que provocan.

Además, tienden a alargar innecesariamente las bromas, con lo que llegan a ser exasperantes (la de Christian Bale y Tom Hardy en Batman cuando el film no ha hecho más que empezar es agotadora y predispone a lo peor). A esto hay que añadir la mala costumbre de iniciar las imitaciones durante la comida, con la consiguiente también mala impresión que provoca el hablar y masticar a la vez.

Esporádicamente se intercalan bellísimas estampas de Italia o interesantes planos de los cocineros de cada restaurante. Sin embargo, son como fugaces intermedios entre actuación (y sobreactuación) de los dos protagonistas. El recurso al intertítulo que va indicando el día de la semana en el que estamos no ayuda a la agilidad de la historia.

Se agradecen los detalles que muestran los problemas a los que se enfrentan los actores en su profesión, ya que desmitifican la figura de la estrella y la acercan al espectador. Del mismo modo, a lo largo de la trama gotean tímidos indicios de la vida íntima de los protagonistas. Quizá por eso la película va ganando en profundidad conforme se acerca el final (y no tiene nada que ver con el alivio) al ir cerrando las historias personales de Coogan y Brydon. Por ello, a pesar de la incansable verborrea improvisada pero exenta de frescura que ha presidido Viaje a Italia, esta es capaz de terminar con un bello y sugerente final.

Firma
: Esther Rodríguez


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